«Arlt en dos», en el Museo del Libro y de la Lengua

Un recorrido narrativo por las novelas Los siete locos y Los lanzallamas, y por la figura de su autor, Roberto Arlt, comienza hoy en el Museo del Libro y de la Lengua (Av. Las Heras 2555).    

Se trata de «Arlt en dos», una muestra lúdica-interactiva que invita a explorar a uno de los escritores más singulares de la literatura argentina. Además, la institución editará Los siete locos, tal como fue publicada originalmente en 1929, ya que el año pasado se cumplieron los setenta años reglamentarios que pesan sobre los derechos de autor.»Arlt es la figura del escritor plebeyo y democratizante respecto de la cultura», afirma María Pía López, directora del museo, en una entrevista concedida a Télam. «Para él, la lengua no es de los lingüistas ni de los gramáticos: es propiedad de un pueblo que la transforma.»  Desplegada por el subsuelo, la planta baja y el segundo piso del edificio anexo a la Biblioteca Nacional, la exposición tiene doble carácter: uno dedicado a las dos novelas y otro, a la trayectoria de Arlt. En ese marco, propone un acercamiento al escritor desde sus particulares personajes, capaces de brindar pistas sobre su creador. La primera cara, «Locópolis», se sumerge de lleno en el mundo de Los siete locos (1929) y su continuación, Los lanzallamas (1930). Estas dos novelas, indica el catálogo de la muestra, pueden ser leídas como comedias o tragedias, como relatos de aventuras, desdichas y conspiraciones, según quién lo mire. A partir de esa idea de la perspectiva del observador, la exposición propone recorrer la narrativa arltiana desde la lógica de sus personajes, Remo Augusto Erdosain y el Astrólogo; uno más vinculado a la humillación y la angustia, mientras que el otro refiere a la conspiración.  En «Cross a la mandíbula», la segunda parte de la muestra, se recuperan las distintas facetas literarias de Arlt (autor de cuentos, obras de teatro, crónicas). Además, se exhiben primeras ediciones de sus obras, así como sus míticas aguafuertes en los diarios de la época. Este constante diálogo con personajes, escenas y fragmentos es una invitación al visitante «a leer la novela como un espacio divertido donde sí pasan cosas». «Nos alejamos del libro como objeto y del mero análisis literario» para contagiar el placer de la lectura y crear nuevos lectores. «De ahí, la idea de tomar como eje a estas novelas centrales de la cultura argentina», explica López.  «Arlt no actuó desconociendo el poder de la palabra, él fue consciente de eso», aclara luego, en alusión a ciertos prejuicios históricos frente a un escritor hijo de inmigrantes pobres, que utilizó la lengua de un modo filoso, alejado de academicismos. La tradición arltiana está atravesada, entonces, «por el uso particular del lenguaje, que no resistiría ningún corrector de estilo». «Arlt inventa palabras, las desvía, construye verbos a partir de sustantivos, todas invenciones interesantes como procedimientos lingüísticos, y las hace con una osadía increíble. Es una filigrana que ocupa hoy un lugar central en la literatura contemporánea y en la cultura argentina.» De ahí, el paralelismo con su personaje más íntimo: él mismo. «Era un hombre torturado, angustiado y también con una capacidad inventiva muy grande, siempre estaba planeando algo. Todo el tiempo está inventando formas alternativas para su propia vida con mucha voluntad.» El escritor, también periodista –cuya fecha de nacimiento es incierta aunque sucedió principios de 1900, y que falleció en 1942– «es de los primeros escritores profesionales en la Argentina, que viven estrictamente de escribir».  Para Arlt, sin embargo, la escritura era sólo un oficio. Entonces, buscaba en la invención y el negocio –como cuando en 1942 patentó unas medias cuyo punto no se corría en la malla, con poco éxito– un golpe de suerte. Su necesidad de hacer inventos para ganar dinero es similar a la de su personaje Erdosain, cuya imaginación desbordante lo lleva a inventar la tintorería para perros y el más central, la rosa de cobre. López advierte, sin embargo, que «es problemático» trazar paralelismos tajantes. «Arlt era muy consciente de que todo texto autobiográfico es parte de una ficción, entonces los pocos de este tipo son muy mentirosos. Si uno compara la autobiografía ficcional del propio Arlt (sobre todo en las aguafuertes) y la de sus personajes, se parecen, pero él está construyendo las dos cosas.» «Arlt en dos» se exhibe de martes a domingos, de 14 a 19 horas, con entrada libre y gratuita. «  Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 6/4/2013

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