Aquel año que nos cambió la vida

En su libro 1983 Germán Ferrari desarrolla una investigación exhaustiva, con archivos, documentos y más de 60 testimonios sobre la transición de la dictadura a la democracia. En 1983 el periodista Germán Ferrari repasa en una investigación exhaustiva la transición de la dictadura a la democracia, en un año clave que cambió definitivamente la vida de los argentinos. «Aunque parezca un lugar común –advierte el autor a Télam– 1983 fue una bisagra para la historia argentina, con un peso significativo: el fin de la peor dictadura que sufrió el país y el recomienzo de una vida democrática en el que nunca más se volvería atrás.» 

A tres décadas del retorno a la democracia, 1983 (Planeta) deshoja las vicisitudes de un período vertebral para el país, a través de hechos y personajes políticos, expresiones artísticas (resurgimiento del cine y la literatura), situación de los exiliados, el papel del movimiento obrero, sectores conservadores de la Iglesia y el rol de los medios de comunicación. Ferrari hilvana con paciencia los hilos del metamorfósico año que vivió la Argentina: el último período de la dictadura con Reynaldo Bignone al mando; la efervescencia de las campañas presidenciales; la esperanza por el nuevo sistema de gobierno; la elección del radical Raúl Alfonsín el 30 de octubre y su asunción el 10 de diciembre en una Plaza de Mayo febrilmente democrática.  Así, el periodista reconstruye los agitados días de gestión del presidente constitucional y el enjuiciamiento a las Juntas Militares, entre otros hechos reflexionados a partir de archivos, artículos periodísticos, documentos y más de 60 entrevistas a protagonistas de aquella Argentina con nuevos aires. «Profundizar en detalles de acontecimientos menos conocidos» fue la intención primera del volumen gestado a propósito de su libro anterior Símbolos y fantasmas (2009), una investigación con constantes guiños y referencias a 1983. De ahí, cuenta Ferrari, «me quedó picando la idea de estudiar a fondo la vida de los argentinos en aquel período, más allá de las elecciones presidenciales».  Ensayista, escritor y periodista, Ferrari colabora en las revistas Caras y Caretas, Todo es Historia y Un Caño. Da clases en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde nació en 1969, y es autor de más de una docena de títulos como La comunicación,  Principio, fin y dilema de los medios masivos y Raúl González Tuñón periodista.  El imaginario popular piensa 1983 e inmediatamente Raúl Alfonsín aparece como conector de ese proceso; el llamado «Padre de la Democracia» fue protagonista, pero no el único, analiza Ferrari: «Esa reducción es un error que minimiza una situación más amplia con nombres propios pero también con seres anónimos de la sociedad, que aparecieron en marchas y recitales multitudinarios.» «A Alfonsín –aclara– no hay que quitarle protagonismo ni el valor de ser el primer presidente constitucional de la democracia con un discurso renovador en temas puntuales. Pero así como fue protagonista, también lo fueron las organizaciones de Derechos Humanos, Hebe de Bonafini, Adolfo Pérez Esquivel, Emilio Mignone, entre tantos otros, y el sindicalismo combativo», detalla. En esa transición, la sociedad argentina vivía un clima de espera de que «se resolvieran una infinidad de cosas: el juicio a los militares, la desocupación, la inflación, temas de la coyuntura pero también del triste legado que nos dejaba la dictadura, y eso convivía con la esperanza de poder seguir adelante, la idea de que la democracia podía resolverlas mágicamente». Fuente: 

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Diario Tiempo Argentino 1/4/2013

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