¿A quién pertenecen las obras encontradas?

El sorprendente descubrimiento de más de 1500 cuadros que habrían sido robados durante el nazismo conmocionó esta semana al mundo del arte. Pero también abrió una serie de preguntas difíciles de responder. Una de ellas tiene que ver con quién es el dueño legítimo de este lote, que incluye obras de autores como Henri Matisse, Pablo Picasso y Marc Chagall. El museo Folkwang de Essen manifestó ayer su «sospecha fundada» de que muchas obras pertenecen a su colección. Sucede que los cuadros aparecieron en Munich en la casa de Cornelius Gurlitt. Su padre es un conocido coleccionista que «robó muchas obras de la colección Folkswang» durante el nazismo, según le dijeron voceros del museo a la agencia dpa.

Otros reclamos parecidos comenzaron a llegar desde museos en toda Alemania. Incluso en Tel Aviv el abogado Joel Levy, experto en tráfico de obras de arte, advirtió que «los cuadros de Munich son sólo la punta del iceberg» de un negocio suculento a expensas del arte. En ese marco, trascendió que muchas de las obras escondidas en el departamento de Gurlitt eran desconocidas hasta ahora, incluso cuadros de artistas tan renombrados como Chagall. Se supo además que si bien los cuadros estaban en un sótano rudimentario, estaban preservados en «muy buen estado». Así lo indicó el diario israelita Haaretz, que además indicó que la comunidad judía en Alemania exigió una investigación tras conocerse que el gobierno de ese país sabía de este caso pero lo mantuvo oculto por dos años.  El interés por el espectacular hallazgo producido en 2011 y conocido esta semana es comprensible: no sólo hay obras de interés artístico incalculable sino que además el lote está valuado en unos 1300 millones de dólares.  Pero la situación jurídica de los cuadros es compleja. La fiscalía a cargo del caso aseguró que determinar quiénes son los propietarios legales implicará un proceso largo y complejo. Y es que no todas las obras fueron robadas. «Hay que partir de la base de que el señor Gurlitt es el propietario legítimo», dijo a DPA elFotografía: www.aurora-israel.co.il historiador del arte Uwe Hartmann, encargado del departamento que rastrea el origen de las obras en los Museos Estatales de Berlín. Agregó que hay tres vías por las que los cuadros llegaron a Gurlitt y las tres representan situaciones muy diferentes. La primera deja poco lugar a dudas: se trata de obras compradas de forma legítima, incluso después de la caída del régimen nazi. La segunda categoría corresponde a obras calificadas como «arte degenerado» por el régimen nazi y confiscadas a más de un centenar de museos de toda Alemania por el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, al considerar que no reflejaban los ideales del régimen. El padre de Gurlitt «compró probablemente muchas de esas obras pagando un precio al Ministerio. Según la legislación del momento, fue el comprador legal. Los cuadros le pertenecen. Y nada cambió en ese statu quo jurídico», aclaró Hartmann. La tercera categoría, la más problemática, es la de cuadros robados o comprados por la fuerza a coleccionistas judíos. Según la llamada Declaración de Washington de 1998, en esos casos debe acordarse una «solución justa» con los herederos. Diversos museos alemanes devolvieron o recompraron en los últimos años este tipo de obras a los descendientes de los dueños originales. En cualquier caso, el primer desafío es identificar y catalogar los cuadros. La Comisión de Arte Robado en Europa, con sede en Londres, criticó la falta de transparencia y la lentitud de las autoridades alemanas en este primer paso. «Queremos que se publique lo antes posible una lista con las obras de la colección», señaló Anne Webber, miembro de ese organismo. Y exigió la apertura inmediata de un proceso que permita a «los propietarios legales de las obras» recuperarlas con rapidez. «El mundo entero mira a Alemania», advirtió. Este caso se conoció cuando el semanario alemán Focus publicó los resultados de su investigación, iniciada en 2011. Pocos meses antes, la policía había interceptado a un hombre de 80 años con una inusual suma de dinero en efectivo en un viaje en tren entre Suiza y Munich. Las pesquisas llevaron a la policía a las puertas mismas de la casa de este hombre, llamado Cornelius Gurlitt. De acuerdo con la revista, resultó que su padre era marchand, se dedicaba a comercializar obras de arte y había adquirido las pinturas en los años ’30 y ’40. Según la publicación, Gurlitt vivía de los ingresos que obtenía con la venta esporádica –e ilegal– de alguno de estos cuadros. Por este motivo, la Fiscalía Federal alemana estudia acusarlo por un presunto delito de evasión fiscal.  Fuente: 

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Tiempo Argentino 7/11/2013

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