A 50 años de la primera misión, los hallazgos que revelaron los secretos de Marte

Un planeta que fascina a la humanidad.La aproximación inicial se hizo en julio de 1965. Desde entonces la ciencia comprobó la existencia de volcanes y océanos. Y ahora planea instalar allí una colonia. Desde las primeras observaciones realizadas en el siglo XIX por el astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli, hasta los rovers que patrullan por los montes de basalto volcánico, Marte siempre despertó la curiosidad de la comunidad científica. A 50 años del primer vuelo orbital, muchas leyendas se vaporizaron bajo la lupa del conocimiento y nuevos datos refutaron las creencias afincadas en el imaginario social.

En julio de 1965 la sonda espacial Mariner 4 se aproximó a Marte pasando a una distancia de 9.600 kilómetros para obtener las primeras fotografías de su superficie rojiza, mediante una cámara de televisión. Hasta entonces, uno de los mitos más extendidos es casi de ciencia ficción: que el planeta albergaba una civilización ancestral que había erigido canales para transportar el agua. Pero esta no fue la única superstición. ­­ Lagos y océanos. Hasta que en enero de 2004 el explorador Spirit alcanzó las Colinas Columbia y en el interior del cráter Gusev halló pistas de que hubo antiguamente una laguna, se proclamaba que Marte era un desierto rojo. El hallazgo más reciente pertenece a un equipo que realizó observaciones con el Very Large Telescope que el European Southern Observatory (ESO) tiene en Chile. Las estimaciones del ingeniero argentino Gerónimo Villanueva, científico del Goddard Space Flight Center de la NASA, es que en Marte, hace unos 4 mil millones de años, tuvo un océano que cubrió el 19% del planeta, con unos 20 millones de kilómetros cúbicos y hasta 1.6 kilómetros de profundidad. Naturaleza muerta. Por décadas los científicos consideraron a Marte un planeta estéril, cuyas actividades geológicas habían cesado millones de años atrás. El planeta es hoy un mundo de fríos y solitarios páramos, sin vida aparente, al menos en la superficie. Pero las sucesivas misiones revelaron otra cara oculta. Desde 2012 el Curiosity inspeccionó el aire y analizó sus componentes y recién a fines de 2014 el instrumento científico SAM detectó una fuente cuyos niveles de metano se multiplicaban por 10 y luego volvían a bajar de forma abrupta. En la Tierra, el 90% de todo este gas -compuesto por cuatro átomos de hidrógeno unidos a un átomo de carbono- que flota en la atmósfera lo producen la vida animal y vegetal. Y si bien el equipo no logró identificar su procedencia, estiman que puede estar almacenado bajo el suelo y que brota a la superficie con regularidad. «No tenemos suficiente información para saber si la biología, la geología o ambas están produciendo el metano. Pero esto nos dice que el planeta está todavía vivo, al menos en un sentido geológico» indica el Dr. Michael Mumma, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. El Monte Olimpo. Es un volcán cuya base, rodeada de acantilados, mide 600 kilómetros de diámetro y alcanza una altitud de 27 kilómetros (más del triple que el Everest). Se trata de la mayor elevación conocida del Sistema Solar. Su superficie es similar a la provincia de Buenos Aires (307.000 km). El volcán ha permanecido durante millones de años escupiendo lava exactamente en el mismo punto, hasta formar ese enorme ‘grano’ en la superficie marciana. Fue descubierto en 1971 por la nave Mariner 9, que por primera vez logró entrar en órbita estable alrededor de un planeta. Desde el vacío mapeó el 85% de la faz marciana y su atmósfera, lo que sirvió para ratificar que se trataba de un volcán y no una montaña, como se suponía. La Misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea captó este año, las imágenes de mayor resolución divulgadas hasta la fecha. Vecindario lunar. Por sus altos niveles de radiación, la imposibilidad de procurar alimento y los daños al sistema inmunológico, la chance de habitar en el planeta rojo es más una quimera que un plan viable. Si a esto se le suma que arribar a la Estación Espacial Internacional o a la Luna, demora entre 2 horas y 2 días, respectivamente, viajar a Marte ida y vuelta requiere un año. Pese a este panorama sombrío, la NASA está dispuesta a demostrar una vez más que en materia espacial no existen los objetivos inalcanzables. El ser humano viajará a Marte y es probable que lo haga en la cápsula Orion, fabricada por la compañía privada Lockheed Martin. Orion es la primera nave espacial diseñada para llevar astronautas al espacio profundo desde las misiones Apolo de los años 60 y 70. La idea es en 5 años más, llevar astronautas a explorar un asteroide capturado y situado en una órbita estable alrededor de la Luna usando una nave espacial robótica (Asteroid Redirect Mission). Si todo sale bien, 2030 los cohetes apuntarán hacia Marte. por Marcelo Bellucci Fuente: 

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Diario Clarín 18/5/2015

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