29 de junio: el camarógrafo que registró su propia muerte

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El 29 de junio de 1973 fue asesinado el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen cuando cubría el Tanquetazo, una asonada para derrocar al presidente chileno Salvador Allende. El autor del disparo fue el cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, uno de los militares golpistas. En homenaje a Henrichsen se conmemora en esta fecha en la Argentina el Día del Camarógrafo. Texto de Un reportaje con la muerte, nota de Modesto Emilio Guerrero publicada en la revista Un ojo avizor, nº 15 de marzo-abril de 2000.

“Leonardo Henrichsen marcó un hito en la historia del periodismo de imagen (o gráfico) y en la corresponsalía de riesgo. La cobertura del golpe militar del 29 de junio de 1973, en Chile, lo consagró mundialmente por el patetismo de las imágenes filmadas. En ellas retrata a sus asesinos en el instante en que le dieron muerte. Desde entonces, este camarógrafo argentino es un paradigma en el periodismo internacional. La corta vida de Henrichsen atravesó, fugaz, una de las etapas más intensas, engorrosas y estremecidas del siglo XX. Nació en 1940, en Buenos Aires, mientras el mundo se descuartizaba a cañonazos. Se mutrió y formó en uno de los períodos de mayor inestabilidad política, movilidad social y bruscos desgarramientos institucionales de Argentina; pero también fue una etapa de desarrollo cultural y artístico. Una de las ramas de produccion intelectual que más avanzó en el país, en esos años, fue el periodismo. Se formó en Sucesos Argentinos, cuando este estudio era la principal institución de información periodística icónica. De allí surgieron cuatro generaciones de camarógrafos, directores de fotografía, editores y reporteros. A Henrichsen se le conoce sobre todo por las imágenes de su muerte, esa que nos muestra en silencio ‘desde el otro lado’, y reflejada en el rostro de sus asesinos. Es cierto que ese reportaje impactó y sigue impactando, a los televidentes y lectores del mundo. Le hizo decir al ex canciller alemán Willy Brandt, en julio de 1973, ‘en esas imágenes se desgarra un continente’. Y no hay periodista, político o ciudadano informado de la época que no recuerde esa filmación por la crudeza de sus cuadros. Pero en su conformación biográfica, ella son apenas el corolario épico de su existencia. Porque su historia como periodista es la proyección de su propia vida: Vivió en el riesgo. Leonardo Henrichsen cubrió 14 golpes de estado, varias insurrecciones y asonadas militares, el terremonto de Managua, la muerte del ‘Che’ Guevara, la masacre de Ezeiza y otros acontecimentos cruciales de Latinoamérica. Fue en esos escenarios donde se formó y destacó como corresponsal de riesgo. A mediados de 1970 fue contratado por la televisión estatal sueca para cubrir la región latinoamericana, al lado de uno de los grandes del periodismo europeo: Jan Sandsquist. Los periodistas de su generación admiraban su temeridad y convicción profesional: en medio de los mayores peligros, priorizaba la noticia tal cual surgía de la realidad. El movimiento de la imagen era su pasión. ¿Y la muerte? Eso no era su problema: sólo quería informar la verdad. En su intensa labor, de sólo 13 años, filmó y editó centenares de notas y reportajes para Sucesos Argentinos, la TV sueca y el Canal 13 de Buenos Aires. Cuando lo mataron tenía en su valija un boleto de avión para Estocolmo: la TV estatal le preparaba un reconocimiento por su labor periodística. En Buenos Aires había ganado prestigio como cameraman de ‘Rolando Rivas Taxista’, la serie televisiva más famosa de la TV argentina. También con Mancera y sus ‘Sábados Circulares’, ‘Piel Naranja’, ‘Dos a quererse’. Se le conocen dos documentales: uno, para Obras Sanitarias de la Nación, y otro que fue premiado con el título ‘El Tren a las Nubes’, para Ferrocarriles Argentinos. El actor Claudio García Satur acertó cuando dijo, en 1998, en un homenaje internacional, que Leonardo ‘vivió y murió entre la ficción y la realidad’.” Fuente: TEA&Deportea

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