Buscar

Un tesoro descubierto por arqueólogos amateurs

En Inglaterra, un grupo de entusiastas voluntarios ayudó a desenterrar un magnífico mosaico de los tiempos del Imperio Romano y contribuyó a custodiarlo.

Tienen entre 9 y 80 años. Entre ellos hay un carnicero y un albañil. Algunos destinan días de sus vacaciones para escarbar en cuatro patas en medio del campo. Ese grupo de aficionados a la arqueología –55 en total, aunque en un día cualquiera suelen ser más o menos la mitad– formaba parte de un proyecto de excavación en la localidad de Boxford, en el sur de Inglaterra. No sólo tenían que deslomarse durante varios días en el campo, sino que además debían terminar la extenuante excavación en un plazo máximo de dos semanas.
 
Pero su compromiso con la tarea fue generosamente recompensado con un instante mágico que vivieron un sábado del pasado mes de agosto. Mientras retiraban con toda meticulosidad una capa de tierra, vislumbraron los pequeños destellos de un mosaico rojo que probablemente no veía la luz del día desde hacía más de 1500 años.
 
El mosaico que poco a poco empezó a emerger de la tierra es parte de una villa romana que, según se piensa, data del año 380 a. C., cuando el período de la dominación romana de Inglaterra llegaba a su fin. El hallazgo ha sido calificado como el más importante de su tipo que se produce en Gran Bretaña en más de medio siglo, y aquí en Boxford, una pintoresca aldea ribereña de casitas con techo de paja, apenas cobra dimensión de la magnitud del descubrimiento.
 
Algo de interés bajo el suelo
 
Si bien las investigaciones preliminares habían demostrado que había algo de interés bajo el suelo de esta ondulada franja de campiña inglesa, se pensaba que se trataba de una villa romana de medianas proporciones que poco podía ofrecer de excepcional. La sorpresa llegó en los momentos finales de un proyecto que se extendió a lo largo de tres años y de dos semanas de trabajo a destajo, una exigencia impuesta por las limitaciones del presupuesto y de disponibilidad del lugar para excavar.
 
Uno de los primeros en detectar el mosaico fue Jon Appleton, directora del Proyecto Boxford History y gran impulsora de la excavación. “Me quedé muda –dice Appleton al recordar el momento en que vio brillar las primeras teselas del mosaico, cada una del tamaño de una uña–. Y no suele pasarme”.
 
El experto que se encontraba en el lugar, Matt Nichol, se quedó igual de maravillado. “Nunca olvidaré ese momento”, dice Nichol, arqueólogo profesional a cargo de supervisar la excavación. “Fue todo gracias a los voluntarios, esa es la verdad. Me emociona recordarlo, porque su entusiasmo era enorme”, agrega Nichol, jefe de proyectos de Cotswold Archeaology, una empresa cuyo trabajo habitual incluye ayudar a los desarrolladores inmobiliarios a preservar hallazgos arqueológicos.
 
Los expertos dicen que el mosaico de la que ahora llaman Villa Boxford muestra a Belerofonte, un héroe de la mitología griega que fue enviado a matar a la quimera, un monstruo que escupía fuego y tenía cabeza de león, torso de cabra y cola de serpiente. También se cree que aparecen representados Cupido, el dios del amor, y el semidiós Hércules luchando con un centauro.
 
Según Anthony Beeson, especialista en arte clásico y miembro de la junta directiva de la Asociación de Arqueología Romana, el descubrimiento es importante por varias razones. “Es muy inusual porque contiene toda clase de rarezas que uno no se espera, y aparecen representados varios personajes y temas que son totalmente ajenos a los mosaicos que hay en este país”, dice Beeson.
 
Efecto de trampantojo
 
Algunas de las figuras exceden los bordes geométricos y hasta parecen generar un efecto de trampantojo. Beeson agrega que no recuerda “un solo mosaico romano encontrado en Gran Bretaña que sea tan creativo como este”. También contiene inscripciones, aunque hasta el momento sólo ha sido excavada una tercera parte del mosaico y el texto completo no ha quedado aún al descubierto. Beeson dice que la calidad de la realización es despareja, lo que sugiere que “el mosaiquista tuvo ideas que excedían sus capacidades técnicas”, lo que resultó en un “diseño sumamente sofisticado de ejecución un poco naif”.
 
La Villa Boxford aparecía marcada en un viejo mapa aunque, según se comprobó, la locación era inexacta. (Luego descubrieron que el lugar había sido removido en el siglo XIX, durante la instalación de un caño de drenaje de tierras, que dañó parte del mosaico.) Como todavía queda mucho por desenterrar, también es mucho lo que nos queda por saber de la vida en la Villa Boxford, aunque ya queda claro que su propietario debía ser rico y culto, alguien evidentemente deseoso de hacer gala de sus conocimientos mitológicos ante sus invitados.
 
Importante hallazgo
 
Beeson dice que “es vital que al menos sepamos qué hay en la otra parte del mosaico”, y agrega: “Es demasiado importante como para no investigarlo”. Para Appleton, el hallazgo viene a llenar una parte del eslabón perdido de la historia de Boxford, una localidad que actualmente tiene unos 3000 habitantes. En la zona ya se habían descubierto evidencias de la Edad de Bronce y de la Edad de Hierro, y en la iglesia local hay una ventana sajona que data del período anterior a la invasión normanda de 1066.
 
Dadas la ubicación geográfica y la calidad de las tierras cultivables de la zona, Appleton estaba convencida de que aquí también hubo un asentamiento romano, convicción que se vio reforzada por el descubrimiento de varios artefactos de ese período. Así que Appleton y su grupo no perdieron tiempo. La investigación empezó en 2012 y durante dos excavaciones realizadas en 2015 y 2016 en sitios cercanos se produjeron varios hallazgos.
 
A falta de conocimiento experto en arqueología, el Proyecto Boxford History logró el apoyo del Heritage Lottery Fund, una asociación filantrópica fundada por ganadores de la lotería, que costeó los gastos de la supervisión profesional del proyecto, consistente en tres excavaciones de corta duración en tres sitios diferentes y en tres años consecutivos.
 
Casualmente, Nichol, supervisor de la excavación, vive en las inmediaciones, una ironía que no le pasó desapercibida a este experto arqueólogo que viaje por el Sahara occidental, Macedonia y Serbia en busca de antigüedades, para luego encontrar algo espectacular tan cerca de su propia casa. “Nunca pensé que esto iba a pasarme en Boxford, a menos de 30 minutos en auto de mi casa”, dice el arqueólogo.
 
Resta saber qué pasará en el sitio en un futuro, ya que una vez expuesto a la inclemencia atmosférica, los mosaicos se deterioran a gran velocidad si no se los preserva. Appleton y Nichol tienen la esperanza de descubrir el resto del mosaico el año entrante, aunque eso dependerá de los fondos que logren reunir.
 
Pero aunque lo consigan, hacer que el lugar pueda ser visitado por el público sería muy costoso. Tan sólo levantar el mosaico y trasladarlo del lugar costaría cientos de miles de dólares. De hecho, la única solución inmediata disponible fue cubrirlo nuevamente con la tierra que lo protegió durante tanto tiempo, porque el granjero propietario del terreno necesita sembrar su próxima cosecha de trigo.
 
Pero incluso esa decisión resultó ser estresante, debido a la falta de fondos para costear la vigilancia que impida que los saqueadores de tesoros dañen o destruyan el mosaico. Los riesgos aumentaron aún más cuando el día anterior a que fuese cubierto nuevamente con tierra el sitio fue abierto a los amigos y familiares de los voluntarios que participaron del hallazgo, lo que incrementó exponencialmente la cantidad de gente que sabe de su ubicación.
 
Así que cuando el hallazgo quedó de nuevo bajo tierra, para los organizadores fue más un alivio que una desilusión. La noche previa, Nichol decidió quedarse haciendo guardia en su camioneta junto al sitio de la excavación, con una buena provisión de comida, una bolsa de dormir y una botella de vino tinto, todo donado por los voluntarios.
 
El propietario de la villa romana seguramente invitaba a sus amigos y conocidos a comer y beber en ese lugar, y el mosaico debía ser el centro de atracción de la casa, así que una vigilia modestamente bacanal parecía más que oportuna.
 
“Estaba solo en medio de ese campo, fue increíble”, cuenta Nichol, y describe que en esa soledad se sintió arrastrado hacia atrás en el tiempo, a lo largo de los siglos, hasta experimentar una conexión única con ese sitio arqueológico de más de 1600 años de antigüedad, y con las imágenes mitológicas de ese colorido y extraordinario mosaico. “El vino también ayudó”, confiesa Nichol. 
 
Nichol decidió quedarse haciendo guardia en su camioneta junto al sitio de excavación, con una buena provisión de comida. El propietario de la villa romana seguramente invitaba a sus amigos y conocidos a comer y beber en ese lugar.
 
© The New York Times Traducción de Jaime Arrambide
Fuente: 

Diario La Nación 5/12/2017

LA HISTORIA EN IMAGENES
Clic para ver video

En 1962, Norma Mirtha Penjerek, de 16 años desapareció, y nunca más se supo de ella. La aparici...

MIRANDO HACIA ATRAS
Nostradamus

Se le alega la predicción de los hechos más importantes de la historia y aún se espera que otros ocurran. ¿Quién fue y qué dijo? El francés Michel...

Carlos Gardel

El cantante nació el 11 de diciembre de 1890. En 1915, durante el festejo de sus 35 años, vivió una madrugada angustiante. En la madrugada del sábado 10 de diciembre de...

John Lennon

El mítico compositor inglés, alejado de los escenarios, preparaba su regreso luego de 5 años. Cómo fueron los encuentros con su asesino, Mark David Chapman, aquel d...

NOS ESCRIBEN
ARCHIVO DE NOTICIAS