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Trabaja hace 60 años en el Tortoni y mantiene viva la cultura del café, un clásico porteño

Roberto Fanego pisó el histórico bar de Avenida de Mayo y se dio cuenta que había una historia para recuperar. Lo volvió un ícono y hasta lo nombraron Personalidad Destacada de la cultura. 

"Solo vive lo que continúa", escribió el escritor, dramaturgo y guionista César Tiempo. Y Don Roberto Fanego abrazó el espíritu de esta frase y hace 60 años que trabaja incansablemente para mantener viva la historia de uno de los cafés más lindos del mundo, el Tortoni. Si existiera un ranking, podría subirse a un podio imaginario junto al Café de la Paix de París (Francia), el Caffè Florian de Venecia (Italia) o el Majestic Café de Porto (Portugal); solo por nombrar algunos de los más pintorescos y tradicionales. Un podio, claro, totalmente subjetivo.
 
 
Fanego es uno de los socios - propietarios del Tortoni. Pero no es uno más: todos le reconocen el enorme trabajo que realizó para recuperar la historia del lugar, tan rica como los nombres de artistas que lo consideraron su "segundo hogar", entre muchísimos otros, Benito Quinquela Martín, Tita Merello, Jorge Luis Borges o Carlos Gardel. Como si fuera ayer, Fanego recuerda la primera vez que entró al café, en Avenida de Mayo 825: "No estaba como ahora. No tenía cuadros ni fotos históricas. Y había mucha oscuridad. Todos desconocían su origen. Y a mí, desde el primer momento, me pareció un lugar increíble, único", cuenta a Clarín, en medio del bullicio que generan las charlas, el trajín de los mozos y los ruidos de la cocina. Entre otros privilegios, el Café Tortoni es el bar mas antiguo de la Ciudad: fue inaugurado en 1858.
 
Para reconstruir la historia, Fanego fue a buscar a los descendientes de quienes habían sido los dueños originales: "Eran inmigrantes franceses de la zona de Burdeos, de apellido Touan. Esta familia inauguró el café, inspirándose en otro, ubicado en París (Francia), que también fue famosísimo y que se llamó Tortoni y que perteneció a una familia italiana. Por sus mesas pasaron intelectuales y artistas plásticos del nivel de Victor Hugo, Charles Baudelaire, Oscar Claude Monet, entre otros impresionistas. Los turistas franceses que llegan aquí, le dicen "Tortoní", con el acento final bien marcado", cuenta Fanego.
 
Turistas franceses y de todos los rincones del mundo. No hay guía que no recomiende el Tortoni como un bar de culto y un punto ineludible en la visita a Buenos Aires. Por momentos, la cola para ingresar puede ocupar media cuadra. Con paciencia, la gente aguarda para entrar, dejarse maravillar por el ambiente del lugar y tomarse un cafecito. "Para dar contención al aluvión de gente, organizamos la entrada y cada vez que se libera una mesa, se alista rápido, para dar lugar a los que esperan afuera. Y bueno, también nos hemos aggiornado con algunas cosas dentro de la carta. Incluimos limonada con menta y jengibre y papas rústicas", contó Roberto Fanego hijo, que ya tiene 32 años trabajando en el café. ¿La limonada se sirve en frascos? "No, para tanto no", dice y suelta una sonrisa.
 
La gastronomía está en el ADN de esta familia: Fanego abuelo tenía una pastelería, ubicada en La Rioja y avenida Belgrano. "Siempre bromeamos y decimos que fue el inventor del delivery. Los clientes llamaban, hacían los pedidos y yo los llevaba. Y me hacía una buena propina", recuerda Fanego padre. El mes pasado fue nombrado Personalidad Destacada de la Cultura, en la Legislatura porteña. Emilio Raposo Varela (legislador del Pro y promotor del nombramiento), consideró que Fanego "fue el artífice de la refundación del Tortoni".
 
"Roberto se dio el gusto de conversar con recordadas personalidades de la cultura popular, como Tita Merello. De hecho, uno de los retratos de Tita que cuelga en el salón principal, se lo obsequió la misma 'piba de Buenos Aires'. Lo entrevisté en ocasión de mi libro y me miró sorprendido cuando le pregunté si alguna vez había recibido algún reconocimiento por haberle dado al café el estatus que tiene y el lugar que ocupa en la cultura porteña. Es un nombramiento merecido", opinó Mariela Blanco. La periodista escribió un libro -"Leyendas", junto a Horacio Ludigliani- en el que hace un relevamiento sobre algunos de los edificios emblemáticos de la Ciudad: la Torre Barolo, el Centro Naval, el Teatro Colón, el Palacio del Congreso y, por supuesto, el Tortoni.
 
Hasta hace pocos meses iba al café todos los días. Ahora algunos achaques lo obligaron a tomar algo de distancia pero -como todo el personal del Tortoni- se prepara para medir la fama y la calidad del café que sirven, con otros 42 cafés notables, ya que participarán del concurso "Mejor Café Notable", que organiza la Ciudad. La idea es que los vecinos voten y elijan al que consideran el número uno. La competencia será dura, porque participan El Gato Negro, Las Violetas, Los Galgos, London City, El Federal, Los 36 Billares, sólo por nombrar algunos. Gustos al margen, nadie le quita al Tortoni el cetro del bar más antiguo de Buenos Aires. 
 
por Silvia Gómez
Fuente: 

Diario Clarín 10/10/2017

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