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represion ilegal durante la dictadura

Revelan secretos del Batallón de Inteligencia 601

Con la desclasificación de los documentos de la represión, la justicia ya tiene una lista con los nombres de sus 4.300 agentes secretos.

Edificio de Viamonte y Callao, donde funcionó el Batallón de Inteligencia 601 - Foto Clarín

Los secretos que aún quedan del tristemente célebre Batallón de Inteligencia 601 del Ejército comienzan a develarse. Desde ayer el juez federal Ariel Lijo tiene una lista con los verdaderos nombres de los 4.300 agentes que reportaban como PCI (personal civil de inteligencia) de esa unidad durante la dictadura entre 1976 y 1983.

Se la entregó el director del Archivo Nacional de la Memoria, Ramón Torres Molina, quien la obtuvo gracias al decreto 4/2010 de la presidenta Cristina Kirchner que desclasificó esa información. La lista incluye a 345 militares que se desempeñaron en esa repartición. Hasta ahora las verdaderas identidades de esos PCI estaban amparadas por las leyes de inteligencia.

Torres dijo a Clarín que "ahora el juez Lijo deberá determinar quiénes de esa lista era agentes secretos que cometieron delitos y quienes simples choferes o ascensoristas". Esos agentes se infiltraron en grupos guerrilleros, organismos de derechos humanos y torturaban y hacían desparecer personas. Se estima que sólo el 10 % eran agentes con identidad cambiada que apoyaban a militares como los ex jefes del 601 Pascual Guerrieri y Jorge Arias Duval (ver antecedentes), en las tareas sucias.

Hasta ahora los jueces que investigan la represión ilegal debían pedir uno a uno que se desclasifiquen esos nombres, ahora están todos en esa lista.

El 601 dependía de la jefatura II de la comandancia del Ejército y tenía destacamentos en todas las unidades que le reportaban directamente. Su tarea básica era hacer análisis de inteligencia, infiltrar, detener y torturar prisioneros y luego pasar la información a los grupos de tareas que tenían las zonas y subzonas en que el Ejército había dividido al país.

Por ejemplo, durante el último año del gobierno de Isabel Perón lograron infiltrar, a través de un PCI, al ERP y anticipar el ataque al batallón de Monte Chingolo y después hicieron lo mismo con la contraofensiva de los Montoneros para el Mundial del 78.

En la telaraña de la inteligencia del aparato represivo "tropa propia" de los PCI de la SIDE, el 601 o los servicios de inteligencia de la Armada o la Fuerza Aérea participan de algunas operaciones combinadas y cobraban sueldos, con seudónimos, en dos o más lugares a la vez. Un ejemplo de esta mezcla fue el ex suboficial de la Policía Federal, el "turco" Julián, uno de los condenados por el juez Lijo en un juicio en el 2007 por el secuestro y tortura de seis montoneros, que a excepción de uno, siguen desaparecidos.

Después, el 601 "exportó" su tecnología represiva a Honduras y Guatemala para entrenar a los contras nicaragüenses que, financiados por la CIA, peleaban contra los sandinistas. De allí salieron el coronel Osvaldo "balita" Ribeiro y otros enviados en el marco de la alianza entre Galtieri y Ronald Reagan para combatir al comunismo internacional, previa a la guerra de las Malvinas de 1982.

Cuando regresó la democracia en el 83, Alfonsín redujo drásticamente los miembros del 601 y muchos de los despedidos integraron las bandas de "mano de obra desocupada" que se dedicaban a secuestrar empresarios o integrar bandas de piratas del asfalto. El emblema de esos grupos fue la banda de Aníbal Gordón, un ex agente de la SIDE.

Con la reducción del gasto público de Menem, se obligó al Ejército a reducir aún más la cantidad de PCI del 601, que fue desarticulado y ahora el organismo de inteligencia exterior del arma se llama Central de Reunión de Inteligencia Militar (CRIM).

Con esa lista, el juez Lijo intentará descubrir si alguno de estos CPI participó de los delitos de lesa humanidad que investiga, además de la causa por contraofensiva montonera del 78.

No será una tarea fácil. Por orden del último jefe del Ejército de la dictadura, Cristino Nicolaides, se quemó toda la documentación relacionada con la represión, excepto estas listas porque sirven, por ejemplo, para pagar jubilaciones y pensiones.

El edificio de Callao y Viamonte donde funcionó el 601 -un ícono de la represión semejante a la ESMA- fue vendido a una compañía hotelera y aguarda la pica para ser remodelado mientras la Justicia busca reconstruir la verdad de esos años de horror.

 

 

Fuente: 

Diario Clarín 22/1/2010

Informacion Adicional: 

Exclusivo: la lista de los agentes del Batallón 601 de Inteligencia
Son 4.300 nombres de integrantes de ese cuerpo represivo, que actuó en la dictadura - Clarín 23/1/2010

Los nombres de Raúl Guglielminetti y otros represores, de agentes secretos que infiltraron al ERP, de profesores universitarios, de familiares de conocidos militares y de dos informantes de Río Gallegos con apellido Varizat integran la lista de 4.300 miembros del personal civil de inteligencia (PCI) del temible batallón de Inteligencia 601 durante la dictadura.

La lista, a la que accedió Clarín en exclusiva en fuentes oficiales, está siendo cruzada por el juez federal Ariel Lijo con casos de represión ilegal, luego de la condena a jefes del 601 por la desaparición de 6 montoneros que participaron de la contraofensiva contra el mundial de fútbol del 78.

Es la primera vez en la historia argentina que un gobierno desclasifica la listas de agentes secretos, luego de años de resistencia de las Fuerzas Armadas.

La lista firmada por el general César Milani, actual jefe de Inteligencia del Ejército, comienza a revelar secretos del hoy desmantelado 601, que fue el "cerebro" de la represión ilegal motorizada desde el Ejército. De los 4.300 sólo el 10 por ciento eran agentes secretos. El resto cumplía funciones administrativas o logísticas. La inclusión en esta lista no implica que se trate de personas investigadas y menos acusadas por delitos de lesa humanidad.

Pese a que hasta ahora se suponía que Raúl Guglielminetti había sido agente de la SIDE, ahora se descubrió que fue CPI categoría C3 del 601 entre 1976 y 1977. Guglielminetti, como otros de esta lista, luego del retorno de la democracia en 1983 pasaron a ser "mano de obra desocupada".

Así varios miembros de la banda de policías y militares que secuestraron y asesinaron en los ochenta al empresario Osvaldo Sivak como Roberto "el oso" Fossa, figuran como PCI del 601. En la misma categoría está el ex policía federal Ricardo "el cura" Tadei, entre otros.

Otro caso emblemático: la desaparición de 6 montoneros en la contraofensiva del 78 tiene agentes de esta lista: Santiago Manuel Hoya, quien además participó del asesoramiento militar argentino a la guerra sucia en América Central, y Claudio Gustavo Scagliusi, entre otros.

La lista de los CPI que reportaban en la sede del 601 también incluye a: Gustavo Bellene (el mismo apellido del ex segundo jefe del 601), Eduardo Jorge Caldarelli, Oscar Horacio Cao, Pascual Osvaldo Candia, Agustín Fecet, José Mugnolo y Susana Angela Proietto.

El documento diferencia entre quienes eran mozos, choferes, analistas, encriptadores, radioescuchas o agentes de reunión de información. Estos últimos eran los que infiltraban con nombres cambiados organizaciones de derechos humanos, sindicatos y universidades para luego darle reportes de inteligencia a los grupos de combate del Ejército, aunque a veces se involucraron en acciones armadas. También tuvieron un rol importante aquellos que estaban en el escalafón seguridad, pero siempre las órdenes la daban los oficiales a cargo del 601.

Ese batallón dependía directamente de la Jefatura II del Ejército y no de los comandantes de cuerpo. En la cabeza del aparato de espionaje del Ejército se desempeñaban muchos "asesores universitarios": Ediberto Omar Aguilar, Rodolfo Ivan Amuschategui, Eduardo Héctor Battilna, Angel Luis Benvenuto, Jorge Norberto Marcos, David Alberto Fassi, y Hugo César Fontanellatario. En la categoría de radiooperadores y redactores dactilográficos aparecen Edgardo Amilcar Guerrieri, Miguel Angel Guerrieri, Jorge Luis Andreoli, y Rubén Emilio Cáceres Monie. Probablemente, sean parientes de conocidos militares como el ex jefe de la central de operaciones del 601, coronel Pascual Guerrieri, el ex jefe de Arsenales Guerino Andreoni -quien murió en un accidente de helicóptero cuando estalló el caso de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia- y el ex jefe del Ejército.

Además de su rol represivo, el 601 funcionaba como una repartición donde nombrar parientes para que ganen un sueldo y tengan jubilación.

El Ejército entregó en noviembre a la ministra de Defensa, Nilda Garré, esta lista que se desclasificó gracias al decreto 4/2010 de la presidenta Cristina Kirchner. Ahora falta que también se difundan las listas de agentes de la Armada y la Fuerza Aérea.

 

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