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SE LO EXIGIERON A MACRI AUTORIDADES DEL CENTRO SIMON WIESENTHAL EN JERUSALEN Y PARIS

Piden al gobierno que investigue quién compró los objetos de los nazis

“Una cosa es un museo y otra es un altar. Pero sea como sea, esta subasta nunca debería haberse hecho. Hubiera sido mejor que esas cosas se quemasen”. Así de contundente fue el director de la oficina de Jerusalém del Centro Simon Wiesenthal, Efraim Zuroff, en declaraciones realizadas ayer a la Agencia de Noticias Judías.

Se refirió a una controversia que crece seguida de misterio: el lunes en Munich fue subastado un saco de Adolf Hitler y varios objetos de jerarcas nazis. Pero lo más llamativo es que fue un argentino, cuya identidad no trascendió, el máximo comprador.
 
También habló el director del Centro de Relaciones Internacionales, Simon Samuels, y le metió presión al gobierno argentino.
 
“Descontamos que Mauricio Macri, que hace un mes se comprometió ante nosotros, luchará contra el extremismo en Argentina -dijo-. Y también que los medios de comunicación exigirán la publicación de la identidad de esta persona, para que pueda explicarse y decir si es un simpatizante de los nazis”.
 
El remate tuvo lugar en la casa de subastas Hermann Histórica, de Múnich. El comprador estaba íntegramente vestido de negro: gorra, polo Ralph Lauren, vaqueros oscuros y botas. Además, se identificó con el 888, un número que contiene el “88” que los neonazis usan como abreviación de HH (“Heil Hitler”) porque la letra H es la octava del alfabeto.
 
El hombre misterioso pagó 275 mil dólares por el saco de Hitler, 62 mil euros por un pantalón negro de Hitler y 21 mil euros por una radiografía de la cabeza del “führer”. Además, adquirió el reloj del lugarteniente de Hitler, Hermann Göring, por 42 mil euros, el camisón de seda con unos calzoncillos de seda de Göring por 3000 euros y el recipiente del veneno con el que se suicidó, poco antes de su prevista ejecución en 1946, por 26 mil euros.
 
Los objetos pertenecían al doctor estadounidense John K. Lattimer, encargado de la supervisión médica de los acusados durante los juicios de Núremberg contra los jerarcas nazis. Lattimer reunió una colección privada con objetos de las principales figuras del Tercer Reich. “Cuando subastás estas cosas, corrés el riesgo de dejarlas habilitadas para las personas que lo pueden comprar por los motivos equivocados”, remarcó Zuroff.
 
“No sé quién es este tipo que pagó lo que pagó. Si está mal de la cabeza o tiene un fetichismo. Es algo perverso. Y creo que la cuestión final está por verse. Entiendo que no se trata de alguien que compró para destruir. Si lo hizo por tener un altar, es deplorable pero estamos en el ámbito de lo privado. Ahora, si es para otra cosa, deberá entrar en discusión la ley antidiscriminatoria”, explicó el doctor Ariel Gelblung, representante del Centro Wiesenthal en Buenos Aires.
Fuente: 

Diario Clarín 23/6/2016

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