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ACTUO EN LA CONVULSIONADA ARGENTINA DE LOS 60 Y 70

Murió Ongaro, el dirigente que marcó una época del sindicalismo

En el año 1968, creó la CGT de los Argentinos. Adhirió al llamado “sindicalismo combativo”. Sufrió la cárcel y marchó al exilio.

Anoche, en su casa de Los Polvorines, en Malvinas Argentinas, en el conurbano profundo, se apagó la vida del dirigente gráfico Raimundo Ongaro, protagonista de una época histórica signada por la aspereza de la lucha gremial y la violencia política, en el contexto de una marcada debilidad de las instituciones democráticas. Ongaro, de 92 años, sufría problemas cardíacos y fue encontrado por sus familiares ya sin vida, en su propia vivienda.
 
La sombra divisoria del combate entre peronistas y antiperonistas impregnó todo aquel tiempo en que descolló como jefe indiscutido de la Federación Gráfica Bonaerense, reelecto una y otra vez. En ese marco fue uno de los fundadores del llamado “gremialismo combativo” y creador de la CGT de los Argentinos en 1968, cuando enfrentó a las estructuras del sindicalismo tradicional, cuya jefatura simbólica estaba en manos del controvertido dirigente metalúrgico Augusto Vandor, un hombre de fluidos contactos con el régimen militar de Juan Carlos Onganía, quien al frente de la llamada Revolución Argentina había desalojado del poder al radical Arturo Illia en la asonada del 28 de junio de 1966. De traje y corbata, Vandor estuvo junto a otros popes gremiales en la asunción de Onganía. Terminó asesinado a balazos en su propio despacho, en el marco de la guerra interna del propio peronismo, en junio de 1969. Pocas horas después de ese crimen, Ongaro fue encarcelado junto a los dirigentes Agustín Tosco y Elpidio Torres, principales activistas sindicales de la revuelta popular del Cordobazo, que hirió de muerte al onganiato.
 
Ongaro abrazó la bandera de la renovación sindical y marcó distancia con el estilo del vandorismo. Así se hizo referente de un sector del peronismo y de la izquierda, pero con los años no le dio a ese espacio una construcción política sustentable. El semanario de la CGT de los Argentinos fue una herramienta comunicacional muy difundida entre la militancia, luego resignificada por los investigadores históricos como reflejo de aquella época. Lo dirigió el periodista Rodolfo Walsh, luego activo militante de Montoneros.
 
Fuentes que en ese entonces estuvieron a su lado evocan a Ongaro como “católico de rezo diario”, rito que practicaba antes de las comidas. Solía entrecerrar los ojos para hablar. Quizá por eso, su personalidad resultó a menudo difícil de descifrar dentro del universo gremial de rituales, modos y prácticas más terminantes. Ese estilo para muchos se fue agudizando hasta terminar en un misticismo que fue perdiendo gravitación política.
 
Estuvo preso en 14 oportunidades y en una de ellas recibió un sopapo de esos que la vida no da revancha. Marchó al exilio con la dictadura videlista y regresó con la democracia. Manejó su gremio hasta abril del año pasado. Será velado hoy, desde las 10, en Paseo Colón 731.
Fuente: 

Diario Clarín 2/8/2016

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