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A 20 años de su muerte

Lady Di: la increíble historia de la tumba falsa de la princesa

El argentino Roberto Devorik, el mejor amigo de Diana, revela que no está enterrada en la famosa isla de Althorp. Los detalles. Durante 20 años el mundo creyó que Diana, la princesa de Gales, descansa en una isla florida de su mansión en la isla de Althorp, en el norte de Inglaterra. Miles de turistas visitan su tumba, pagan la entrada en el castillo familiar, miran su vestido de novia y leen el libro de condolencias en la casa de los Spencer, la familia más aristocrática de Gran Bretaña. El problema es que el entierro de Diana es otro de los grandes misterios y mentiras que rodearon la muerte, el funeral y el destino final de la reina británica que no fue. Lady Di no está ni estuvo enterrada en la isla.

Tumba de Lady Di en la isla de Althorp - Fotografía Diario Clarín
 
​Diana descansa en paz junto a su padre en la cripta familiar de los Spencer, en el pueblito de Great Brington, cerca de Althorp, en una iglesia sajona del año 1200. La enterraron secretamente durante la madrugada, la noche antes de su funeral oficial y fue una exigencia de la Familia Real, después de tres días de negociaciones y con el cuerpo de Diana en la morgue, mientras se ponían de acuerdo.
 
El diseñador argentino Roberto Devorik fue uno de los grandes amigos de la princesa y uno de los pocos que puede reconstruir esta macabra tragedia real hasta el final. Tres días después de su funeral y cuando almorzaba con una de las personas más cercanas a la princesa en la casa de Lady Bocker, una madrina informal de Diana, le reveló la verdad: ”Diana no está en la isla. Está enterrada junto a su padre en la iglesia del pueblo”.
 
La iglesia de Great Brington, donde Lady Di descansa junto a su padre - Fotografía Diario Clarín
 
La razón fue que la familia real y la maquinaria del palacio no querían que la tumba de Diana se convirtiera en un lugar de peregrinación, tras la explosión de emoción y furia contra la Corona, cuando la Casa de Windsor estaba desestabilizada por su muerte.
 
Durante 20 años Devorik guardó el secreto. Lo declaró durante el interrogatorio que le hizo Scotland Yard, la policía británica, antes de la indagatoria oficial sobre la muerte de Diana. Fue Scotland Yard quien le pidió que no lo revelara en ese momento y él aceptó las condiciones. Ahora cree que llegó el momento de contar lo que consta en su declaración ante la policía británica.
 
Devorik, que vivió más de 30 años en Londres, explicó a Clarín, que probablemente hubo dos cajones en esta historia: uno que llevaba a Diana y otro vacío, detrás del cual caminaron el príncipe Carlos, sus hijos, los príncipes Harry y William; el príncipe Felipe; y su hermano, el conde Spencer en las calles de Londres, en un funeral que vieron 1.200 millones de personas en el mundo. Lo que no sabe es cuándo lo cambiaron.
 
La entrevista
 
─Decidió 20 años después de la muerte de la princesa Diana contar algo que nunca dijo. ¿De qué se trata?
 
─Creo que es el momento justo porque hay una explosión de veneración hacia una mujer inolvidable. Es muy difícil hablar. Es, otra vez, un misterio sobre el funeral de la princesa.
 
─¿Qué pasó en el funeral de la princesa?
 
─Yo participé en el funeral de la princesa desde el primer minuto. Su mayordomo Paul Barrell me anunció que viajaba a París en un avión de línea y no con el príncipe Carlos porque no le ofreció llevarlo con el. Fue quién vistió a la princesa de Gales muerta, con un vestido negro de Catherine Walker. Estuvo en todos los preparativos de su muerte. Yo entré al palacio de Saint James, donde estaba el ataúd con Diana, y fui el primero en firmar el libro de condolencias. Estábamos con Lady Elsa Bocker, que era su madrina postiza. Los dos solos frente al féretro y no había un guardia en el palacio.
 
El cadáver de Diana estuvo en una morgue por dos o tres días, antes de ser llevado al palacio de Saint James, debido a las discusiones que tenía el gobierno con la Reina, a quien esta muerte casi le cuesta la corona. Al anochecer del día antes del funeral oficial, el cuerpo de Diana fue llevado, diciendo que iba a pasar su última noche en su casa, al palacio de Kensington. Cosa que nos asombró a todos muchísimo porque no tenía lógica llevarlo del palacio de Saint James al palacio de Kensington antes del funeral en la Abadía de Westminster. Al día siguiente salió el ataúd oficialmente hacia la abadía.
 
Tres días después del funeral, una persona muy cercana y quizás una de las que más sabía de la muerte y la vida de Diana, almorzó con Lady Bocker y conmigo en el departamento de Belgravia. Nos dijo textualmente: "Diana no está enterrada en la isla de Althorp. La princesa fue enterrada junto a su padre, el conde Spencer, en la iglesia del pueblo”. Nos quedamos totalmente duros al escuchar esto.
 
─¿Usted declaró esto ante Scotland Yard, pero no en la “Inquiry” del Old Bailey, el máximo tribunal británico, que investigó la muerte de Diana?
 
─Yo fui a Londres a declarar. La primera reunión fue en el edificio de Scotland Yard con dos oficiales, una mujer y un hombre, en cuya acta consta lo que estoy diciendo hoy. Yo dije que sabía de primera mano que Diana no estaba enterrada en la isla de Althorp, como se dice oficialmente. Estaba enterrada junto a su padre. Como Diana me había dicho cuando tenía la premonición de morir en un helicóptero, un avión, o bajo un auto (no envenenada ni por disparos ni por una bomba). Ella me pidió que dijera que quería estar enterrada al lado de su padre. Cuando digo esto a Scotland Yard, ellos me pidieron que lo guardara por tiempo indeterminado, debido a que había todavía un gran fervor y una gran emotividad sobre Diana. Que crearía nuevas grietas y nuevas especulaciones. Ellos suponían que crearía una estampida de gente para rendirle homenaje a la princesa. No lo dije en Old Bailey, aunque estaba bajo juramento, porque no me preguntaron nada acerca de eso. Considero que la seriedad de Scotland Yard fue extraordinaria y que la investigación de Old Bailey fue hecha, a mi juicio, de una manera levemente superficial.
 
─¿Se sintió intimidado o autocensurado por la sugerencia de la Policía?
 
─De ninguna manera. Me sentí muy cómodo y fueron extremadamente correctos. Creo que ellos debían saber, quizás, otras cosas que yo también sabía. Para proteger aquellos chicos que todavía eran muy chicos y ante el fervor que todavía existía. Además, Diana le tenía fobia a las islas. El multimillonario Richard Branson nos invitó varias veces a su isla Necker en el Caribe, a la cual Diana no quería ir, porque tenía claustrofobia al estar rodeada de agua. En esa isla de Althorp no se puede enterrar a alguien por el agua. El cajón estaría flotando bajo la poca tierra que hay en esa isla.
 
─¿Por qué hace esta declaración ahora?
 
─Para que la gente no vaya a rendir un homenaje a un traje de novia o al libro que está con las firmas de todos sus amigos. Si quieren ir a rendirle homenaje van a tener que hacerlo en la iglesia, que es realmente donde está. No me arrepiento de haber guardado el silencio durante 20 años.
 
─La Familia Real sostiene en forma oficial que Diana está enterrada en la isla. Es más, el actual conde de Spencer cobra entrada para visitar el lugar y para mostrar el vestido de la princesa. ¿Cuál cree fue la razón por la que se decidió enterrarla en la iglesia de Brington y no allí?
 
─Creo que el motivo va más allá de la entrada que se cobra o que no se cobra. No hablo de la Familia Real sino de la maquinaria del Palacio de Buckingham. Han querido hacer desaparecer la imagen de Diana. Se puede ver desde tres puntos de vista la decisión. Para no destruir un pueblo y una iglesia. Para aplacar un poco la fiebre sobre la muerte de Diana. Y porque el palacio, no la familia real, la maquinaria del Palacio de Buckingham -que es un dinosaurio- quería desligarse y apagar las velas de tan tremendo y trágico velorio. La peregrinación hubiera sido algo impresionante. No hubo ningún museo oficial inglés que hiciera una exposición sobre Diana. Fue su hermano el que lo hizo.
 
─Lo que no querían es que Althorp se convirtiera en un punto de peregrinación cuando la monarquía debía reconstituirse.
 
─Totalmente. Si no hubiese sido por el primer ministro Tony Blair, no hubiera habido el funeral oficial que hubo y hubiera caído la corona. No estoy de acuerdo con muchas cosas de la Reina. Pero le tengo respeto.
 
─¿Cuándo trasladaron a la princesa Diana a la pequeña iglesia sajona? ¿Fue la noche anterior al funeral oficial?
 
─Hay dos posibilidades. O ella no estaba desde el vamos dentro del cajón en el palacio de Saint James o fue cambiada de ataúd la noche antes del funeral oficial, en el Palacio de Kensington. O cuando la llevaron a la morgue y la sacaron para llevarla al palacio ya no había nadie dentro de ese cajón. Me llamó la atención que en Saint James había un cirio prendido y no hubiera ninguna guardia ni real ni nadie acompañando dentro o fuera de la puerta de la capilla. Sí había en la calle. No dejaban entrar. Fuimos muy pocos a verla. Yo tenía mis sospechas y lo declaré a Scotland Yard. Estaba el príncipe Felipe detrás del ataúd en las calles de Londres. Fue uno de los enemigos de Diana. La ironía es que por ahí iba detrás de un cajón vacío. Yo no puedo decir si fue antes, desde el principio, o la noche que fue llevado al Palacio de Kensington.
 
─¿Cree que fue un pedido de la familia real la decisión de enterrar a Diana en secreto en la capilla familiar?
 
─La Familia Real estaba terriblemente abatatada en ese momento. Habrán hecho una reunión por la logística con el primer ministro y con el arzobispo de Canterbury. Se debe haber discutido e intervenido el peso del protocolo del Palacio de Buckingham, que insistió que Diana fuera puesta en un lugar a donde hubiera limitaciones para visitarla.
 
─¿Cree que los hijos de Diana, William y Harry, y el príncipe Carlos caminaron a lo largo de kilómetros en Londres detrás de un ataúd vacío?
 
─No lo puedo aseverar. Eso no lo tengo confirmado. Tengo asegurado que Diana está enterrada al lado de su padre. Para mí hubo dos cajones, evidentemente. Tampoco pienso que lo hubieran podido hacer y cambiar una vez que entraron a Althorp, después del entierro oficial, porque sobrevolaban helicópteros, había fotógrafos. Hubiera sido muy riesgoso.
 
─¿Piensa que William y Harry saben que su mamá no está enterrada en la isla de Althorp?
 
─Pienso que los chicos lo deben saber, como los chicos saben muchas cosas. Como bien dijeron ellos, tuvieron problemas psicológicos.
 
─¿Considera que se manipuló la verdadera historia de Diana?
 
─Desde el vamos. No ahora ni hace diez años. La manipularon en vida de Diana. Está escrito en el Daily Telegraph, en el Times, que a Diana, Carlos y a la reina les aconsejaron ir a una clínica psiquiátrica, cuando el que tendría que haber ido a una clínica psiquiátrica era Carlos. Que se casó con una amante a quien no dejó ni el día que se casó en Saint Paul. Estaba invitada.
 
─Los documentos de la iglesia de Brington muestran que el número de entrada del cuerpo de Diana es el 301 y sostienen que está enterrada en Althorp. Lo que quiere decir que estamos frente a una nueva mentira. La realidad es que está en la iglesia.
 
─Cuando visité la capilla, hablé con alguien que cuida el lugar. Me dijo que el día anterior al funeral hubo movimientos en la iglesia muy tarde en la noche. Me mostró y vi un color distinto de arcilla en la cripta. Quedaban pedacitos de la arcilla original en el mausoleo.
 
El legado de Lady Di
 
─¿A 20 años después de su muerte, Diana pone nuevamente a la monarquía británica en terapia intensiva. ¿Cuál es su poder y cuáles las disfunciones de la monarquía para que esto suceda?
 
─La disfunción de la monarquía es que se sintió culpable desde el primer momento. Al haber mentido el Palacio, al haber cometido errores, al haberla dejado sola, al haber subrayado sus errores, en vez de convertirlo en un punto a favor de la Corona, se les volvió un punto en contra. Porque la gente descubrió que Diana lo único que quería en su vida, su sueño real, no era ser reina, sino ser una madre feliz, con un matrimonio feliz. No sólo se lo destruyeron, sino que se lo destruyeron atacándola. Entonces, ella reaccionó. Al final se convirtió en la princesa del pueblo, y la princesa para el mundo.
 
─Los documentales de Harry y William lograron enterrar la popularidad del príncipe Carlos. Hoy todos dudan de su capacidad para ser rey. ¿Usted cree que esto va a suceder?
 
─Es muy difícil contestar esto. ¿Por qué no aparece el príncipe Carlos? Porque realmente sería una vergüenza que apareciera él. Creo que el pueblo no se olvida que Carlos haya hecho lo que hizo. Estos 20 años le refrescaron la memoria. La reina no va a abdicar. La sucesión le viene a él directo. Creo que debe haber muchas tensiones en este momento para que Carlos abdique y viva eternamente feliz con Camila Parker Bowles. Eso sería lo digno. Que suba William y Carlos tenga la dignidad, por todos los errores que cometió, de no ser un rey indigno.
 
─¿Por qué los príncipes no hablan del padre en los documentales?
 
─No hablan del padre porque el padre fue un desastre en ese matrimonio. Pueden hablar el día que hablen de su padre y cómo se comportó con ellos, pero no de un matrimonio porque fue el padre el que arruinó todo. Deben estar muy frenados a muchas cosas que quisieran hacer y decir.
 
─¿Qué quiso hacer la monarquía británica en estos 20 año en los que llevaron a Diana al olvido?
 
─La maquinaria de la Corona decidió que querían opacar con el olvido a la princesa del pueblo. Por eso que no hay un hospital ni un teatro ni una calle ni un museo con su nombre. Inclusive, el English National Ballet podía llevar el nombre de Diana National Ballet. A Diana no le dieron ese mérito. ¿Qué han querido hacer? Olvidarla. Les salió mal. Porque el pueblo y el mundo no la olvida.
 
─¿Y cuál será el legado de la princesa Diana en esta monarquía?
 
─Estamos viendo el legado. Las monarquías no tienen que ser una pecera donde uno da vuelta con los mismos peces. Diana no estaba en contra de la corona. Era más aristócrata que la familia real. Diana tomó el colectivo de la vida. Vio lo que es sufrir, comer un hamburguesa, sacar las entradas al cine. Lo que hizo Diana para la historia ya lo demostró. Ahora abren el Palacio de Buckingham a actores, a cómicos, a diseñadores, a cantantes de ópera, como ella. Ahora la Reina, de vez en cuando, se saca los guantes blancos. Cuando Diana fue a visitar conmigo el Royal Marsden Hospital ,en donde estaban los enfermos de sida y no usó guantes de goma. Casi la matan en la corona.
 
─La princesa Diana forzó a cambiar la monarquía cuando estaba viva.
 
─Quiso cambiar la monarquía...
 
─Pero ahora fuerza otra vez a modificar el rumbo.
 
─Ahora más que antes. Después de muerta, con todo el poder que sigue teniendo, es una manera de demostrar que ella estaba en la línea correcta recta hacia lo que quería que fueran sus hijos y lo que fuera la corona. ¡Basta de hipocresía! Se acabó, ella lo puso a la vista del pueblo inglés. Por eso, un pueblo que guarda sus emociones, lloró como lloró. Como dice la gente: “No hemos llorado ni cuando se murió alguien de la familia porque no está permitido”. En cambio, lloró por una princesa universal.
 
por María Laura Avignolo
Fuente: 

Diario Clarín 31/8/2017

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