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Francisco abre al mundo los secretos del palacio de Castel Gandolfo

Siempre fue un lugar más que reservado: sólo accedían papas, cardenales e invitados especiales. Pero por voluntad de Francisco, el apartamento pontificio del Palacio de Castel Gandolfo, residencia veraniega papal desde el siglo XVII, desde hoy abrirá sus puertas al público.

Como es sabido, Jorge Bergoglio -que nunca quiso ir a vivir al departamento pontifico del Palacio Apostólico del Vaticano, sino que prefirió quedarse en la residencia de Santa Marta, en una ruptura de la tradición- tampoco quiso utilizar la residencia veraniega papal, que queda a 25 kilómetros de Roma.
 
Situada en la denominada zona de los "castillos romanos", la residencia se levanta en el pueblo homónimo, al lado del bellísimo lago volcánico de Albano y en la cima de colinas con vista panorámica espectacular sobre el litoral romano.
 
A diferencia de su predecesor -que vivió allí después de renunciar-, Francisco nunca quiso pasar ni una noche en este lugar. No sólo porque es un hombre que jamás se tomó vacaciones de verano, sino, sobre todo, por su estilo de vida austero, ajeno a la pompa y al lujo.
 
"La apertura al público del apartamento pontificio es un evento que tiene un fuerte significado simbólico porque representa la política pastoral de este papa, su apertura al mundo", destacó ayer el director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, en una conferencia de prensa en el patio del magnífico Palacio de Castel Gandolfo. "El Santo Padre me dijo que «Castel Gandolfo, ese capolavoro del arte, la cultura y la naturaleza, que muchos de mis predecesores amaron, a mí no me interesa: tengo demasiadas cosas que hacer, problemas por resolver, viajes por el mundo. Entonces renuncio a este palacio, pero quiero que este lugar sea regalado al público»", contó Paolucci, al presentar en sociedad.
 
Junto a otros periodistas, LA NACION recorrió el apartamento pontificio, una visita que vale la pena. No es cosa de todos los días ver la cama -pequeña de lo que uno se imaginaría y con respaldos dorados- donde durmieron muchísimos pontífices y donde murieron dos: Pío XII, en la madrugada del 9 de octubre de 1958, y Pablo VI, el 6 de agosto de 1978. Según cuenta la historia, esa misma habitación papal -decorada con cuadros e imágenes sacras-, de noviembre de 1943 a junio de 1944 se convirtió en una virtual sala de parto. Gracias a Pío XII, que abrió la residencia a 1600 refugiados durante la Segunda Guerra Mundial, varias mujeres alumbraron allí a unos 40 bebes, que muchos fueron llamados Eugenio (por Eugenio Pacelli) o Pío.
 
La habitación papal -con ventanas con vistas al valle y, a lo lejos, el mar Tirreno- se comunica en forma directa con la capilla privada. Este lugar hizo historia el 23 de marzo de 2013, cuando allí pudo verse a dos papas rezando juntos: Francisco, recién elegido, y Benedicto XVI, papa emérito, que se había recluido allí, tras su renuncia. Realizada por voluntad de Pío XI (1922-1939), la capilla tiene en su altar una reproducción del cuadro de la Virgen de Czestochowa, que le habían regalado obispos polacos, ya que había sido nuncio allí.
 
En un recorrido por salones con pisos de mármol y frescos, también llama la atención ver la biblioteca en la que ese mismo 23 de marzo de 2013 Benedicto XVI le pasó a Francisco una caja sellada con toda la información recabada por tres cardenales inspectores sobre el escándalo VatiLeaks. Tampoco pasa inadvertido el escritorio de la oficina particular del Santo Padre -el último, el de Joseph Ratzinger, el alemán Georg Ganswein-, donde aún se ve un lápiz, una bandera de Baviera y el teléfono que sonó la noche del 13 de marzo de 2013, cuando Francisco llamó a su predecesor ni bien fue elegido.
 
Aunque a los sectores más conservadores nunca les cayó bien que Francisco rompiera la tradición del verano en Castel Gandolfo, Sandro Barbagallo, curador del nuevo museo, recordó que hubo muchos otros papas que, como él, jamás vivieron aquí. "La decisión de Francisco de no venir a Castel Gandolfo no es un escándalo, sino que es parte de la historia de este palacio", dijo. Barbagallo destacó, de hecho, que de los 33 pontífices que hubo desde que Clemente VIII (1592-1605) compró la residencia, sólo 15 vivieron en el Palacio de Castel Gandolfo.
 
¿Será permanente la decisión de que haya un museo o el sucesor de Francisco podrá volver a vivir en el grandioso apartamento pontificio? "La decisión será permanente hasta que un pontífice así lo quiera", dijo Barbagallo, ante una pregunta de LA NACION. "El papa Francisco no abolió las Ville Pontificie (como se llama el complejo de las afueras de Roma, que incluye una granja), sino que permitió que todos puedan visitar el apartamento pontificio", explicó.
 
El apartamento, una joya de cultura, arte e historia vaticana, podrá verse de lunes a viernes, de 9 a 13, y los sábados de 9 a 16.30.
 
por Elisabetta Piqué
Fuente: 

Diario La Nación 22/10/2016

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