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Este niño de 3,3, millones de años tiene mucho para decir sobre la evolución humana

Cuando Zeresenay Alemseged notó el fósil que sobresalía de una roca en el noreste de Etiopía, casi de inmediato supo que había tropezado con algo importante. El fragmento fosilizado de hueso malar condujo a una mandíbula, a pedazos de un cráneo y más adelante a huesos del cuello, omóplatos, costillas y —quizá lo más importante— a la columna vertebral más completa jamás encontrada de un pariente humano.

 
La columna vertebral de Selam, un fósil de Australopithecus afarensis de 3,3 millones de años descubierto en 2000 (Foto: cortesía de la Universidad de Chicago)
 
Casi 17 años después, el esqueleto de 3,3 millones de años conocido como el Nene de Dikika se mantiene entre los descubrimientos más importantes de la historia arqueológica, uno que ayuda a completar la cronología de la evolución humana.
 
"Al juntar todos los huesos, se tiene más del 60% del esqueleto de un niño, que se remonta a 3,3 millones de años atrás, lo cual es más que el famoso fósil australopiteco conocido como Lucy", dijo Alemseged, profesor de Biología Organizacional y Anatomía en la Universidad de Chicago, a The Washington Post.
 
"Nunca pudimos recuperar el rostro de Lucy, pero el niño Dikika es un esqueleto casi completo, lo que da una idea de cómo eran los niños hace 3,3 millones de años", agregó.
 
El fósil, también llamado Selam —paz en el idioma etíope amhárico— ha revelado mucho sobre nuestros primeros parientes humanos. Pero según Alemseged, uno de los hallazgos más sorprendentes proviene de la columna vertebral del niño, que tenía una adaptación para caminar erguido que no se había visto en un esqueleto de tal antigüedad.
 
El resultado, dijo, es una criatura cuyo cuerpo superior era simiesco pero cuya pelvis, piernas y pies tenían adaptaciones parecidas a las de los humanos.
 
"Si tuviera una máquina del tiempo y viera a un grupo de estos primeros parientes humanos, lo primero que usted diría es: '¿Qué hace un chimpancé caminando en dos patas?'", dijo Alemseged.
 
Los hallazgos, publicados esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences, muestran por primera vez que la columna vertebral era similar a la humana en cuanto a su numeración y segmentación. Aunque saben que incluso especies más antiguas eran bípedas, los investigadores dijeron que las vértebras fosilizadas de Selam son la única prueba de adaptaciones bípedas en una columna homínida de la antigüedad.
 
"Sí, había otras especies bípedas antes, pero lo que hace que esto sea único es la preservación de la columna vertebral, que simplemente no tiene precedentes", dijo Alemseged. "No sólo está exquisitamente conservada, sino que también nos dice que la segmentación de tipo humano surgió hace al menos 3,3 millones de años. ¿Podría haber otras especies con una estructura similar? Sí, pero no lo sabemos con seguridad".
 
Los seres humanos comparten muchas de las mismas estructuras vertebrales con otros primates, pero la espina dorsal humana —que tiene más vértebras en la parte baja de la espalda, por ejemplo— está adaptada para realizar movimientos verticales eficientes, como caminar y correr en dos pies.
 
Los científicos se hacen algunas preguntas. ¿Cuándo desarrollaron los antepasados del hombre la capacidad de ser bípedos? ¿Cuándo se volvieron más bípedos y comenzaron a vivir menos en los árboles? ¿Cuándo bajaron de los árboles para convertirse en los corredores y caminantes que finalmente poblaron África y luego el mundo?
 
Una de las barreras para responderlas es que el registro fósil rara vez preserva la totalidad de las vértebras.
 
"Durante muchos años hemos sabido que la sucesión de las vértebras torácicas a las vértebras lumbares se hallaba en una zona más alta de la columna vertebral que en los humanos vivos, pero no habíamos podido determinar cuántas vértebras tenían nuestros antepasados", dijo Carol Ward, profesora de Patología y Ciencias Anatómicas en la Escuela de Medicina de la Universidad de Missouri y autora principal del estudio. "Selam nos ha permitido una primera mirada al modo en que se organizaban las columnas vertebrales de nuestros antepasados".
 
Sin la ayuda de tecnología de vanguardia no hubiera sido posible desentrañar las complejidades de la estructura espinal de Selam.
 
Después de 13 años de usar herramientas dentales para separar minuciosamente los fósiles de la piedra —lo que puede destruir el fósil— en 2010 Alemseged embaló a Selam y lo llevó a la instalación europea de radiación de sincrotrón en Grenoble, Francia. Ahí, Alemseged y el equipo de investigación usaron tecnología de imágenes de alta resolución durante casi dos semanas para visualizar los huesos.
 
El fósil había sido sometido a una tomografía computarizada en 2002 en Nairobi, dijo Alemseged. Pero no se distinguían los objetos con densidad similar, de manera que era imposible penetrar en los huesos que se hallaban en la arenisca. Una vez en Francia eso ya no fue un problema, dijo. Y los resultados "fueron impresionantes".
 
Las tomografías revelaron que el niño poseía la articulación de transición torácica-lumbar encontrada en otros parientes fósiles humanos, pero también que tenía menos vértebras y costillas que la mayoría de los simios.
 
Aunque ha estado estudiando a Selam durante casi dos décadas, Alemseged piensa que el fósil guarda secretos. "No creo que deje de sorprendernos", dijo. "La ciencia y la tecnología evolucionan tanto que dentro de unos años podremos extraer aún más información que no podemos extraer hoy".
 
por Peter Holley
Fuente: 

infobae.com 7/6/2017

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