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SORPRESA EN SANTIAGO

Encuentran un cementerio indígena de más de 1.300 años en el subte de Chile

En pleno centro de la ciudad de Santiago, en Chile, un grupo de arqueólogos exhumó, en una estación de subte, uno de los cementerios indígenas más grandes del país. Además de esqueletos se encontraron diferentes objetos y ofrendas funerarias que rodeaban a los cuerpos que pertenecían a la cultura Llolleo.

 
En total fueron desenterradas 60 tumbas, rodeadas por 96 vasijas, que contenían restos de moliendas, ajuares funerarios y collares. Las excavaciones, que se realizaron entre diciembre de 2012 y septiembre de 2014, se desarrollaron en el Pique Europa, ubicado en Avenida Pedro de Valdivia en la comuna de Providencia. Hasta este lunes la información no había sido difundida.
 
Desde la década del 90, Verónica Reyes, arqueóloga y magister en Etnohistoria de la Universidad de Chile, asesoró a las autoridades del metro en diversas excavaciones arqueológicas, producto de la construcción de nuevas líneas del tren subterráneo para la capital.
 
“Si bien el proceso de excavación ya fue completado, todavía no hemos efectuado todos los análisis ni los hemos fechado. Pero, de acuerdo a los tipos de materiales asociados a los restos humanos, podemos determinar que estos pertenecen a la cultura Llolleo” comentó la arqueóloga.
 
Los llolleo son grupos indígenas que existieron entre el 200 al 900 (después de Cristo). Convivieron en el mismo período histórico con las poblaciones bato de Chile central y las molle del norte chico.
 
Ocuparon la región central del país, entre los ríos Aconcagua y Cachapoal. En los límites de la cordillera, comerciaron con cazadores y recolectores. Hacia 900 D.C., la irrupción de la cultura Aconcagua marcó el declive de la historia llolleo.
 
De acuerdo a los restos humanos identificados, la apariencia del llolleo responde a una población mongoloide, braquicéfala (cráneos anchos, bajos y cortos), de estatura media de 1,50 metro para mujeres y 1,60 para los hombres.
 
Sobre estos indígenas se conoce muy poco, sobre todo acerca de la organización social. Se piensa que funcionaban en pequeños núcleos familiares relativamente independientes, entre los cuales la única autoridad era el jefe de familia.
 
Muchos de los esqueletos encontrados estaban enterrados en fosas entre los 30 centímetros y los dos metros de profundidad y sus torsos estaban atravesados por flechas. Solo unos pocos fueron hallados extendidos.
 
“Eran unas fosas que habían hecho en las gradas del río. Ahí habían enterrado esos esqueletos y los volvieron a cubrir con la misma grada del sedimento asociado, junto a ajuares y ofrendas funerarias”, dijo Reyes.
 
Entre las costumbres que practicaban los llolleo estaba la de enterrar a los muertos bajo el piso de sus viviendas, formando en algunos casos pequeños cementerios.
 
El ajuar funerario consistía en adornos corporales, piedras horadadas, instrumentos de molienda y recipientes de cerámica, en su mayoría fracturados o perforados.
 
Los niños eran enterrados en vasijas de cerámica, a manera de urnas, para lo cual se utilizaban grandes ollas o contenedores de agua. Los esqueletos extraídos de las fosas estaban muy mal conservados, probablemente por las crecidas del río.
 
“En muchos casos al levantar los esqueletos se desparramaban grandes cantidades de polvo, algo muy desventajoso para todo lo que es el análisis, porque los restos óseos aportan un montón de información”, sostuvo la experta.
 
Pese al marcado deterioro de las piezas, Reyes releva la importancia de este cementerio advirtiendo que “los otros registros del período que se tenían para Chile Central aportaban mucho menos información. Con estas más de 90 vasijas, se duplica el número de la cultura Llolleo registradas en este territorio. Entonces, hay nuevos tipos cerámicos y esto va a aportar información de distinta índole”.
 
Aunque los primeros hallazgos datan de 2014, no fue hasta julio de este año cuando las piezas de cerámicas fueron trasladadas al Museo de Historia Natural, mientras que los restos humanos están en proceso de análisis y una parte en proceso de conservación.
 
Este cementerio indígena encontrado en Providencia, no es el único hallazgo arqueológico de las excavaciones hechas por Verónica Reyes en este último período.
 
En la Línea 3 de Metro, aparecieron numerosos restos del Alfarero Temprano -cultura Llolleo y Bato- en los márgenes cercanos a la zona de Alameda.
Fuente: 

Diario Clarín 5/9/2017

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