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deporte e historia

En kayak, tras los pasos de Fitz Roy y Darwin

Un malvinense afincado en la Patagonia organizó un viaje que recreó parte de la célebre expedición del Beagle, de 1834.

Foto Marcos Oliva Day, publicada en el diario La Nación

PUERTO SANTA CRUZ. En 1834, mientras navegaban los mares del Sur, Robert Fitz Roy y Charles Darwin sufrieron una avería en el Beagle y decidieron varar en una punta que les ofrecía el reparo natural de sus acantilados. Repararon la quilla del barco y, sin saberlo, le dieron nombre a Punta Quilla. Desde allí partió el grupo de kayakistas que recorrió 17 km por el mar, junto a altos acantilados, hasta llegar aquí. A fuerza de pala, hicieron su homenaje a Fitz Roy y a Darwin que tocaron estas costas el 16 de abril de hace 176 años.

La idea de la travesía-homenaje la propuso James Lewis, malvinense de tres generaciones, hoy radicado aquí, desde donde dirige la Secretaría de Turismo, dando a cada sitio de la Patagonia su valor histórico. "Si al paisaje uno le agrega historia, se le suma mucho valor", sostuvo.

Lewis recuerda que el Beagle, capitaneado por Fitz Roy, aprovechó el puerto natural de los acantilados de 130 metros de Punta Quilla, y por la diferencia de aguas de la marea logró crear un puerto seco para reparar la avería del barco. Lo dibujó Conrad Martens, que viajaba a bordo dejando testimonio con su lápiz. "Después de reparar el barco, Fitz Roy, Darwin y un puñado de hombres decidieron remontar el caudaloso río Santa Cruz. El viaje fue agotador, se quedaron sin víveres y decidieron volver", relata Lewis.

Se cree que esa expedición, que fue la primera en remontar el río Santa Cruz, alcanzó las cercanías del paraje Río Bote, sin llegar a ver el Lago Argentino. "A veces, pienso cómo habría cambiado la historia de la Patagonia si en ese viaje hubieran descubierto los lagos, los glaciares y las montañas, y no se hubieran ido con la sensación de que todo era un desierto", se ilusiona James.

Para recordar estos acontecimientos es que Lewis organizó, con la Dirección de Turismo de Puerto Santa Cruz, la travesía a remo del pasado fin de semana. Participaron remeros locales comandados por Alberto Grillo; jóvenes del Club El Delfín de San Julián, con Eddie Walker a la cabeza; Pablo Rosso, intendente del Parque Nacional Monte León, e integrantes de la Fundación Conociendo Nuestra Casa, de Puerto Deseado, con un equipo que incluía a tres mujeres. Antes de la partida, los instructores de Conociendo Nuestra Casa dieron una clínica de eskimo roll , maniobra de autorrescate inventada por los esquimales que permite, con un movimiento coordinado, enderezar un kayak volcado sin abandonarlo.

Con asistencia de la Prefectura, los navegantes, en veinte embarcaciones, partieron a las 10, de Punta Quilla. Durante el trayecto, de poco más de tres horas, los acompañó el buen tiempo y pudieron avistar chorlitos, patos crestones, ostreros y toninas overas.

James también dio una charla sobre la historia local, que se entreteje con la de sus propios abuelos, que poblaron Santa Cruz a finales de 1880. "En 1884, el entonces gobernador del territorio, Carlos Moyano, viajó a Malvinas para buscar colonos; allí se enamoró de una malvinense y cuando cumplió 18 años, le envió el barco Espora a buscarla y se casaron aquí", relata Lewis. En esa época, su abuelo Frank Ushuaia Lewis ?primer hombre blanco bautizado en el territorio? llegó desde Malvinas. "En otro viaje se asociaría con un malvinense y comprarían ovejas en Punta Arenas, que arriarían por más de 600 kilómetros hasta llegar a la tierra que les habían asignado", relató Lewis.

Las vicisitudes de la Segunda Guerra Mundial llevarían a su padre, Francisco, a Malvinas, donde conocería a una enfermera inglesa que buscaba olvidar la guerra. Tres años después, nació James Lewis en Puerto Stanley. A sus tres años, él y sus padres regresaron para instalarse definitivamente en el campo de los abuelos. Lewis anticipa a La Nacion que su próximo desafío será unir a pie los 140 km que separan puerto Santa Cruz y puerto San Julián por la costa. Quiere recrear el camino que realizaron los hombres del capitán Serrano, cuando naufragó la Nao Victoria, en mayo de 1520, y volvieron a San Julián a pedir ayuda a Hernando de Magallanes

por Mariela Arias
Corresponsal en Santa Cruz
 

Fuente: 

Diario La Nación 26/4/2010

Informacion Adicional: 

CHARLES DARWIN, EL PRIMER GEÓLOGO Y GLACIÓLOGO DE TIERRA DEL FUEGO
 

Charles Darwin, en su juventud

El viaje del Beagle a la América del Sur y las islas del Pacífico, del que Darwin participó como naturalista honorario, comenzó el 27 de diciembre de 1831. John Stevens Henlow, su profesor de botánica en Cambridge, convenció al capitán FitzRoy -que buscaba a gentleman companion and a naturalist- de llevarlo en ese carácter, y su tío, otro Josíah Wedgwood, intercedió ante su padre para que accediera a financiarlo, pues Robert Darwin estaba convencido de que su hijo perdía el tiempo, ya que no había sabido completar una carrera profesional formal.

FitzRoy consignó que llevaba a bordo o young man of promising ability, extremely fond of geology, and indeed all branches of natural history. Aceptó que su pasajero podría retirarse de la expedición cuando lo desease y estableció que pagaría a fair share of the expenses of my table.

Junto con Darwin, fueron embarcados en el Beagle tres aborígenes yámanas, traídos a Inglaterra por FitzRoy en 1829, a quienes este había dado los nombres de Fuegía Basket, York Mínster y Jimmy Button (un cuarto miembro del grupo, Boat Memory, había muerto en Gran Bretaña de viruela). Eran llevados de retorno a su terruño luego de haber sido "educados", convertidos en cristianos y vestidos como europeos. Se esperaba que, cuando se reencontraran con sus congéneres en las márgenes de lo que hoy llamamos el canal Beagle, pudiesen "civilizarlos". En coincidencia con el pensamiento social de su época, Darwin consideraba a estos nativos fueguinos brutos e incivilizados; escribió que no existen seres humanos inferiores a estos en ningún lugar del mundo y que su lenguaje era casi inarticulado. Más de cien años después, investigadores del lenguaje yámana y arqueólogos que estudian las extinguidas culturas fueguinas los ven con una óptica diferente, como pueblo adaptado a uno de los ambientes mas duros del planeta.
Luego de realizar breves escalas en el Brasil, Darwin llegó a Buenos Aires en julio de 1832. Notó la presencia de animales para él exóticos, como ñandúes, guanacos y armadillos, y describió hallazgos de huesos fósiles de los mamíferos pleistocenos extinguidos, por entonces muy comunes a lo largo de las riberas de los ríos pampeanos. También observó la inestabilidad política de las Provincias Unidas del Río de la Plata. que habían tenido catorce revoluciones en sólo doce meses, y la belleza de las niñas de Buenos Aires, entonces una pequeña villa postcolonial (véase recuadro "Extractos del diario de viaje de Darwin"). En octubre de 1832 recibió de Gran Bretaña, por correo, el segundo tomo (ya traía consigo el primero) de la obra cumbre de Charles Lyell, Principles of Geology, libro que marcaría la iniciación de la geología moderna y que tendría una tremenda influencia sobre él durante todo el viaje.

Capitán Fitz Roy

En noviembre del mismo año, el Beagle zarpó hacia la tierra del Fuego; llegó tres semanas después. Para desilusión de Darwin y FitzRoy, que confiaban en el experimento civilizador y misionero - pero como lo habría sin duda anticipado un antropólogo de hoy -, el retorno de los tres aborígenes supuestamente europeizados a su ambiente original, juzgado con los cánones decimonónicos, fue un completo fracaso, pues volvieron plenamente a su forma original de vida en pocos meses.

Pasado el verano austral, el Beagle retornó a Buenos Aires. Hizo una escala en las Malvinas, donde Darwin describió estratos y fósiles marinos del paleozoico superior; también se detuvo en el golfo de San José y en la boca del río Negro. Sobre esta última zona, Darwin escribió: Para un amante de la geología, este sitio es del máximo interés. [...] Las divisiones de los estratos siguen por millas en forma exactamente paralela a la superficie del mar {....} Para un geólogo, es como el Dorado. .{ ...} Había valvas fósiles por todas partes.

LA LITERATURA DARWINIANA DEL BEAGLE
 
Journal of Researches into the Geology and Natural History of the various Countries visited by H.M.S. Beagle round the World, 1839, Henry Colburn, London, es la primera edición del diario de Darwin, de la que este dejó fuera alrededor de la mitad del manuscrito original, agregó notas de sus cuadernos de apuntes (pocket books) y la organizó en orden geográfico más que cronológico. En el museo de Down House, la casa donde vivió y murió Darwin, se conservan dieciocho pocket books, en los que realizaba anotaciones de campo sobre geología e historia natural; otro se perdió pero fue microfilmado. El Journal apareció primero como parte de Narrative of the Survey¡ng Voyages of His Majesty's Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination ofthe southern shores of South America, and the Beagle's circumnavigation ofthe glabe, 1839, Henry Colburn, London, que tenía tres volúmenes: 1 Proceedings of the First Expedition, 1826-1830, under the command of Captain R Parker King, R.N., FRS.; II Proceed¡ngs of the Second Expedition, 1831-1836, under the command of Captain Robert FitzRoy, y III Jaurnal and Remarks, 1832-1836, by Charles Darwin, Esq., M.A., Sec. Geol. Soc.
The Zoology of the Voyage of H.M.S. Beagle, under the command of Captain FitRroy, R.N., during the years 1832 to 1836, edited and superintended by Charles Darwin, 1838-1843, Smith, Elder & Co., 3 vols., London.

The Structure and Distribution of Coral Reefs. Being the flrst part of the Geology of the Voyage ofthe Beagle, 1842, Smith, Elder & Co., London.

Geological Observations on the Volcanic lslands, visited during the Voyage of the Beagle.

Being the second part of the Geology of the Voyage of the Beagle, 1844, Smith, Elder & Co., London.

Journal of Researches into the Natural History and Geology of the Various Countries Visited by H.M.S. Beagle, 1845, Murray, London. Darwin introdujo importantes modificaciones en esta segunda edición del diario.

Geological Observations on South America. Being the third part of the Geology of the Voyage ofthe Beagle, 1846, Smith, Elder & Co., London.

The life and letters of Charles Darwin, including an autobiographical chapter. Edited by his son, Francis Darwin, 1887, John Murray, London, 3 vols.

Charles Darwin's Diary of the Voyage of H.M.S. "Beagle". Edited from the MS by Nora Barlow, 1933, Cambridge University Press.

Charles Darwin and the Voyage of the Beagle. Edited with an introduction by Nora Barlow, 1945. Pilot Press, London.

The autobiography of Charles Darwin 1809-1882. With original omissions restored. Edited with an appendix and notes by his granddaughter Nora Barlow, 1958, Collins, London.

"Darwin's Journal", editado por Gavin de Beer, Bulletin of the British Museum (Nat. Hist.), Historical Ser., 1959, 2:3-21.

The Journal of a Voyage in H.M.S. Beagle by Charles Darwin, 1979, Genesis, Guildford. Edición facsimilar del manuscrito.

R.D. Keynes (ed.), The Beagle Record. Selections from the original pictorial records and written accounts of the voyage of H.M.S. Beagle. 1979, Cambridge University Press.

Frederick Burkhardt and Sidney Smith (eds.), The Correspondence of Charles Darwin, 1984, Cambridge University Press.

R.D. Keynes (ed.), Charles Darwin's Beagle Diary, Cambridge University Press, 1988. Versión revisada de la de Nora Barlow.
 

 Fuente: Ciencia Hoy - Volumen 6 n° 31
 

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