Buscar

LA VIDA DEL NAZI QUE LIBERO A MUSSOLINI Y RESIDIO EN ESPAÑA, NOVELADA POR BLANCO CORREDOIRA

El enigmático Otto Skorzeny

El destino de los jerarcas nazis al acabar la guerra fue dispar. Algunos acabaron en la horca; otros se escabulleron, en muchos casos hacia Sudamérica donde encontraron gobiernos cómplices, y con frecuencia pasando por España, donde también contaban con un dictador amigo y agradecido (no en vano le habían ayudado a ganar su guerra unos años antes). Algunos, muy pocos, fueron arrancados de su plácido exilio americano por cazanazis judíos (el de Eichmann fue el caso más sonado). El cine y la literatura han tratado el tema con frecuencia, de la gran Encadenados de Hitchcock a la reciente novela de Xabier Quiroga La casa del nazi.

Un caso particular por varios motivos es el del SS Otto Skorzeny. Porque era algo parecido a un mito tras las operaciones de comando en que había participado, la más relevante de las cuales fue la liberación de Mussolini. Porque salió bien librado de su juicio en Dachau, retenido sólo un tiempo en un campo de desnazificación; del que se escapó sin que los americanos se esforzaran en detenerle y sin, por supuesto, desnazificarse. Y porque estuvo en España y habitó entre nosotros haciendo sus buenos negocios y relacionándose con gente muy distinta pero casi todos del mismo pelaje fascista, como Léon Degrelle. Entre ese pasado de mito del ejército alemán y sus oscuras actividades en España se tejió en torno a Skorzeny una leyenda en la que todavía es difícil abrirse paso. Se le ha achacado, por ejemplo, haber jugado un papel destacado en la llamada red Odessa (las dos eses se refieren justamente a las SS), encargada de ayudar a escapar a sus colegas nazis hacia Sudamérica vía España. Y por decirse, se ha llegado a decir que colaboró con el Mossad israelí, ayudándoles a capturar a algunos de sus antiguos camaradas.
 
Historia reciente y vida novelesca se dan, pues, la mano en la trayectoria de Otto Skorzeny. De modo que el escritor Blanco Corredoira, que ya había publicado una novela sobre la División Azul, saca ahora Objetivo Skorzeny (La Esfera de los Libros), una novela entreverada de ensayo sobre el personaje y, especialmente, sus años más oscuros, los que pasó en España, aunque también cuente con detalle el momento estelar que fue el rescate de Mussolini. Para Corredoira no hay duda de que Skorzeny ni tuvo que ver con la supuesta red Odessa, cuya existencia algunos incluso ponen en duda, ni colaboró con el Mossad. Sí cree que quiso poner en pie una suerte de ejército anticomunista, formado en buena parte por alemanes, con el fin de detener un posible avance militar de Stalin por los países de Europa Occidental o -lo que venía a ser lo mismo para aquellos vigías de Occidente- una victoria electoral de los partidos comunistas; lo que algunos llamaron el Plan Skorzeny y que sería un claro antecedente -dice Corredoira- de la Operación Gladio gestada en la Italia del poderoso PCI unos años después. Ese ejército anticomunista que no cuajó se dividiría en unidades de tipo comando de 300 hombres cada una, entrenadas en España y armadas y financiadas por Estados Unidos.Aparte de todo lo que pudo haber sido y no fue, en las andanzas de Skorzeny por España a partir de 1950 aparecen algunos personajes bien conocidos de nuestra historia reciente, todos situados al fondo a la derecha del espectro ideológico. Así, Blas Piñar, que tuvo la feliz idea de hacer que el nazi belga Léon Degrelle fuera adoptado para eludir su extradición, autorizando el propio Piñar como (notorio) notario la escritura de adopción. O el periodista Víctor de la Serna Espina, cuyo fervor pronazi, reflejado en sus crónicas periodísticas de la guerra, era tal que un chiste de entonces presentaba a Hitler respondiendo a una pregunta sobre la marcha del conflicto: "no va tan bien como dice Víctor de la Serna, pero vamos, vamos". O el entonces ministro Girón de Velasco, salvador también de Degrelle, sacándole del hospital de San Sebastián en que se encontraba y proporcionándole un permiso de trabajo con identidad falsa; el conde de Mayalde, militares españoles que exhiben la Cruz de Hierro alemana en 1960...Víctor de la Serna fue el primer padrino de Skorzeny y su domicilio madrileño, el primero en el que residió el alemán a su llegada a España. El periodista fue el que presentó a Skorzeny a Johannes Bernhardt, el mediador entre Franco y Hitler para conseguir aviones para los rebeldes en julio del 36 y cabeza de las inversiones alemanas en España; y su domicilio -Alfonso XII, 32- es el que consta en el contrato que firma Skorzeny y por el que cobraría "la fantástica suma de seis mil pesetas al mes por su colaboración y contactos en la promoción de actos de comercio".Blanco Corredoira ha manejado ese documento esencial y muchos otros, todo el legado que dejó Skorzeny en manos de su viuda, sin renunciar a los elementos novelescos de la historia, como la persecución de que es objeto el alemán por parte, primero de comunistas (uno de los primeros en movilizarse, Joel Stanislas, había pertenecido al mítico grupo de Missak Manouchian, inmortalizado en el famoso afiche rojo, véase la película homónima) y luego del Mossad israelí. Novelesco es también que esos agentes del Mossad llegaran a España camuflados dentro del equipo técnico de la productora de Samuel Bronston que rodaba la película El Cid. Los agentes israelíes, más que eliminar a Skorzeny, pretendían romper su colaboración con el presidente Nasser de Egipto, al que estaba ayudando a desarrollar su fuerza aérea, para lo que había llevado allí al industrial Messerschmitt. También buscaba que les diera nombres y localizaciones de nazis implicados en el Holocausto, él, en cuya agenda estaban, como dice Corredoira, los irreductibles del búnker nazi.
 
¿Por qué iría otro nazi como él a colaborar con los judíos? Blanco Corredoira recuerda que, tras el secuestro de Eichmann y la ejecución de un SS en Brasil, Skorzeny podía sentirse intimidado. El escritor cree que no colaboró y que los israelíes le dejaron en paz. Sólo hubo un estrambote, una llamativa visita de Simon Wiesenthal al domicilio madrileño del alemán que Corredoira sostiene que está certificada por su viuda.El escritor ha procedido a lo que él mismo llama "una biopsia del alma de Otto Skorzeny, el arquetipo del guerrero moderno", desde una perspectiva de indisimulada simpatía por el personaje. "Era un pájaro, pero hay pájaros que son simpáticos", dice Corredoira, que reconoce haberse tomado alguna mínima licencia literaria y haber actuado "como Galdós cuando imagina los diálogos de Churruca con el páter en Trafalgar"."Mi libro", añade, "es una adivinación de la personalidad del mito, que es en lo que se convirtió al día siguiente de la liberación de Mussolini, cuando protagonizó un comando sorpresa como el de la eliminación de Bin Laden: llegar por el aire y copar una posición". "En España, donde hasta 1955 residió con el nombre falso de Rolf Steinbauer, se dedicó a los negocios, teniendo mucha ascendencia con jefes de Estado, industriales o militares, que se confíaban a él. Su obsesión era hacer negocios y seguir lo que se dijera de él en cualquier medio", resume el escritor.
 
por Angel Vivas
Fuente: 

Diario El Mundo 8/4/2017

LA HISTORIA EN IMAGENES
Clic para ver video

Cuando se declaró la independencia en Tucumán en 1816, el acta original fue enviada al gobierno de...

MIRANDO HACIA ATRAS
A 100 años de su ejecución en Francia
Mata Hari

Se casó a los 18 años con un militar de 39. En Java aprendió danzas y técnicas amatorias. En plena guerra, las autoridades francesas la acusaron de ser un doble agente...

lluis Companys

España está a la tensa espera del mensaje del presidente regional, Carles Puigdemont, quien podría realizar una declaración unilateral de independencia. Hace 83 a...

A 70 años de la masacre de Rincón Bomba, los pilagá reclaman justicia
Masacre de Rincón Bomba

El 10 de octubre de 1947, Gendarmería cometió una matanza en las comunidades indígenas de Formosa. El recuerdo sobrevivió en la región, pero el Estado nunca pidi...

NOS ESCRIBEN