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CASTIGOS EN LAS ESCUELAS

Educar a los golpes

Lo que en la actualidad consideramos una aberración, los castigos corporales en las escuelas fueron, en los tiempos de la colonia, una práctica habitual. Aún así, hubo intentos para darle un freno a este tipo de castigos. 

El escándalo estalló el 8 de octubre de 1813 cuando doña María Guadalupe Cuenca, viuda de Mariano Moreno, se presentó en la escuela donde asistía su hijo de 8 años. Pidió  hablar con el director, el presbítero Diego Mendoza. A la autoridad le solicitó que no se volviese a azotar a su hijo, tal como había ocurrido. Por un falta cometida, la sanción había sido la aplicación de 6 azotes.
 
Como el cura hizo caso omiso de tal pedido, la mujer habló con su cuñado, quien se desempeñaba como secretario del Triunvirato. Manuel Moreno redactó e hizo sancionar el decreto del 9 de octubre, que prohibía semejante castigo a los menores. Dicha norma remarcaba que "es absurdo e impropio que los niños que se educan para ser ciudadanos libres sean en sus primeros años abatidos, vejados y oprimidos”.
 
Nuevamente, el presbítero Mendoza, en abierto desafío a la autoridad, castigó con 12 azotes al niño Benito Santaballa. Luego de dar intervención a la Policía el Triunvirato,
Guadalupe Cuenca
 
a comienzos de 1814, lo condenó a 8 meses de reclusión en el Convento de los Recoletos, se lo inhabilitó de por vida a ejercer la enseñanza y debió pagar una multa de 100 pesos por cada uno de los jóvenes que había castigado. El dinero se entregó a las familias de esos niños, en carácter de indemnización. 
 
De todas maneras, los castigos corporales eran una práctica que no muchos objetaban. Cuando Manuel Belgrano donó el premio que el gobierno le había otorgado por sus victorias en Tucumán y Salta para la construcción de 4 escuelas, elaboró un reglamento para su funcionamiento. Su artículo 16 establecía que "a ninguno (de los alumnos) se le podrán dar arriba de 6 azoyes por defectos graves, y sólo por un hecho que pruebe mucha malicia, o se de muy malas consecuencias en la juventud, se le podrán dar hasta 12, haciéndolo ésto siempre separado de la vista de los demás jóvenes". 
 
Fuente: 

Adrián Pignatelli

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