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LA INCREIBLE HISTORIA DEL ORGANO DE LA BASILICA DE LUJAN

Cumple 40 años de silencio total

Se rompió en 1976 y nadie cumplió la promesa de arreglarlo. Es igual que el de Notre Dame. Para los expertos, es una obra de arte. El arresto de José López destapó su historia. 

El órgano es descomunal aunque nadie la nota. Cuando se ingresa a la Basílica de Luján, queda a espaldas del visitante. Actualmente, está custodiado por la Gendarmería. Mide 14 metros de frente y 7 de profundidad. Pesa 12 toneladas. Está compuesto por 3800 tubos, listones y fuelles. Es una maravilla artesanal de precisión industrial. El más importante en su tipo de toda Hispanoamérica. Fue fabricado en Francia a fines del siglo XIX y donado a la Iglesia argentina en 1908. A mediados de los ‘90, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Para los entendidos es el Stradivarius, el Cohiba o el Bugatti de los órganos. Su nombre es Cavaillé-Coll y un pequeño detalle: nadie lo toca desde 1976. Está roto. Silenciado. Un instrumento callado es una metáfora posible de la impotencia.
 
Néstor Kirchner y Julio De Vido, con venia del fallecido obispo Héctor Rubén Di Monte, prometieron restaurarlo en 2003, cuando se anunció el proyecto de remodelación de la Basílica –obra trunca, con sospecha de sobreprecios, que duplicó presupuesto y aún continúa–. Pero el Cavaillé sigue ahí. Vulnerable como nunca, recibe la humedad, las piedrillas y el polvo de la obra que lo rodea sin conclusión. Recibe, además, visitas inesperadas. Por ejemplo, la de un tipo que parece salido de un policial sueco. El hombre se dedica a entrar de polizón por la noche a las iglesias y, después de forzar puertas y ventanas, se graba tocando tangos pésimos en los órganos sacros para luego difundir las imágenes por Internet. El Cavallié también fue víctima de este desquiciado. Pero unos pocos lo saben. Son los mismos que reclaman, sin suerte hasta ahora, que alguien se haga cargo de esa obra de arte desprotegida.
 
Paradojas del destino. La madrugada del 14 de junio, José López no sabía que mientras arrojaba dólares al convento de General Rodríguez, además de allanar el camino hacia su desgracia, estaba destapando la historia del órgano que la Secretaría que manejó durante 12 años debía ocuparse de arreglar. La noticia de su arresto, sin embargo, hizo emerger el caso del Cavaillé.
 
“Gracias a López se habló de este instrumento por el que luchamos desde hace tiempo”, dice Rafael Leonardo Ferreyra, uno de los pocos organistas capaces de ejecutar la reliquia (unos 10 en total). “Quedó al descubierto que el dinero prometido para restaurarlo por todos los gobiernos y obispos nunca se puso o no se usó para eso”, agrega. Ferreryra está sentado en la confitería London de Avenida de Mayo. Le agradece al 2 de De Vido el haber echado luz, aunque sea de forma involuntaria, sobre un caso que denuncia desde 2010.
 
Por el Cavaillé se hicieron dos presupuestos. Uno en 1987 y otro en 2015. Para el último, un experto francés vivió una semana en Luján estudiando el asunto. Pasó 1,2 millones de euros por el arreglo completo. El dinero debía salir del presupuesto otorgado a las empresas Teximco S.A. y Crearurban S.A. (creada por el empresario Ángelo Calcaterra) encargadas de la remodelación de la Catedral. El órgano estaba en el plan maestro de la tercera etapa. “Ante la demora, se creó una Asociación de Amigos del Órgano. Estuvimos presentes en todas las discusiones. Los curas, en cambio, no. Ellos nunca demostraron interés”, dice Ferreyra. Los encuentros se llevaron a cabo en la Dirección Nacional de Arquitectura, en ese entonces a cargo del arquitecto Guillermo Frontera, otro dependiente de la Secretaría de López. Como dato extra, los dos funcionarios también fueron cuestionados por sobreprecios en la remodelación del edificio del Minisetrio de Dearrollo Social, que incluye el montaje de la figura de Eva Perón en sus fachadas. “La última vez que nos vimos, Frontera nos pidió que apuráramos las presentaciones porque se venían las elecciones y la plata no iba a salir”, recuerda Ferreyra. Y eso fue lo que pasó. El kirchnerismo perdió en octubre y la restauración del órgano se detuvo por completo.
 
Ni Frontera ni López están en su puesto. Clarín llamó a la DNA para saber más. Pero no respondieron. En el arzobispado de Mercedes-Luján tampoco quisieron hablar. Llueve sobre Buenos Aires y Ferreyra parece desilusionado. Señala la Dirección Nacional de Monumentos Históricos, frente a la confitería donde conversa Clarín. “Ellos deberían hacer algo”, dice. Pero la pregunta se impone: ¿Y el Papa? “A Bergoglio nunca le interesó. Hay sectores de la Iglesia que ven el órgano como algo elitista y de clase alta. No encaja en una idea pastoral. Pero es una visión corta: debería verse como una herencia cultural de altísimo valor. Al menos, así lo vemos los que protestamos porque sigue roto”.
 
por Gonzalo Sánchez
Fuente: 

Diario Clarín 3/7/2016

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