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galeon de puerto madero

Confirman que fue un buque mercante

Así lo revelan los análisis de muestras de la madera del casco y de piezas de cerámica halladas en la excavación.

Los restos del "galeón" que se descubrieron a fines de 2008 durante las excavaciones para levantar una nueva torre en Puerto Madero pertenecen en realidad a un buque mercante español privado de mediados del siglo XVIII que se hundió posiblemente por una rotura en la quilla al tratar de ingresar en la entonces zona portuaria de Buenos Aires, luego de un largo viaje transocéanico para transportar mercaderías que no existían aquí, como la brea.

Así lo demuestran los primeros resultados de la reconstrucción científica de la historia de este barco, el mayor hallazgo arqueológico porteño, que los sucesivos rellenos del terreno ganado al río dejaron sepultado a 8 metros de profundidad a la altura del Dique I con sus 22 metros de largo y 5,5 metros de ancho.

Pero esa reconstrucción, en la que participa una decena de científicos de distintas universidades y del Conicet, recién empieza. "Buscaban la entrada del canal del Riachuelo o por dónde acercarse a Buenos Aires, lo que no lograron. Evidentemente, la tripulación sacó todo lo que pudo y se salvó, porque no encontramos restos óseos humanos", explicó ayer el doctor en arqueología Marcelo Weissel, uno de los tres directores del Proyecto Arqueológico Pecio Zencity, que incluye la excavación y el rescate de la embarcación.

"La madera del pecio [fragmento de una nave que naufragó] estaba recubierta con un manto de resaca del río, lo que indica que estuvo expuesto a la intemperie durante una bajante y que luego la creciente lo volvió a cubrir", agregó Weissel, que también dirige el Area de Antropología y Patrimonio de la Fundación Azara.

Luego del naufragio frente a la costa de Buenos Aires, los habitantes de la ciudad lo habrían saqueado para obtener metales y madera. "Sólo se encontró el fondo del barco, por lo que no conoceremos el cargamento completo. En el hundimiento, la población se habría llevado todo lo que estaba en la cubierta y los palos del barco", precisó el arquitecto Javier García Cano, que dirige el proyecto junto con el doctor Weissel y la licenciada Mónica Valentini.

Junto con la licenciada Liliana Barela, jefa del proyecto y directora de Patrimonio e Instituto Histórico de la ciudad de Buenos Aires, coincidieron en que este hallazgo es una evidencia clave para reconstruir el pasado mercantil de la ciudad.

"Encontrar por primera vez en Buenos Aires un buque mercante español del siglo XVIII -señaló el profesor García Cano, experto internacional en patrimonio subacuático- es una evidencia material que explica el sentido de una ciudad considerada estratégica para la navegación por su lecho, su salida del océano y su entrada al río. Evidentemente, era de paso y funcionaba como posta comercial."

Junto al fondo del casco, los investigadores recuperaron un centenar de botijos (antecesores de los contenedores para transportar mercancías en los barcos) y vasijas, que forman la segunda colección de cerámica descubierta en el país.

Además, hallaron clavos de hierro forjado de 10-15 cm de largo, un cuchillo de 20 cm con un mango de asta tallado y la vaina de cuero, pipas, herrajes, fibras vegetales, restos óseos animales y cuatro cañones de 2 metros de largo y más de 900 kilos, que eran parte del cargamento.

Toda esa colección de objetos, junto con muestras de la madera del casco, ya está en un laboratorio de investigación que el gobierno porteño instaló especialmente para este proyecto a una cuadra de la Plaza de Mayo. Ayer, justamente, comenzó la etapa de traslado del casco a una antigua barraca lanera en La Boca.

"Calculamos que el traslado demorará 60 días debido a las excavaciones y los estudios que hay que realizar para mover el buque. Mientras tanto, se preparará el hábitat definitivo en Barraca Peña, muy cerca del lugar donde se lo encontró. La idea es impulsar otras políticas de planeamiento de la ciudad", explicó Barela.

Preparar ese "hábitat" significa recrear las mismas condiciones en que se conservó estos 285 años para evitar que la madera se desintegre. Es decir, volver a enterrarlo, pero de manera controlada para protegerlo durante por lo menos los próximos 40 años o hasta que aparezca una técnica de conservación que garantice en un 100% buenos resultados en el largo plazo y a un costo razonable.

Una vez enterrado en las instalaciones de Pedro de Mendoza al 2900, en la ribera del Riachuelo, cada tres meses y con la ayuda de sensores dispuestos estratégicamente bajo tierra, los tres directores del proyecto controlarán el estado del barco, bajo las condiciones anaeróbicas en las que se lo descubrió tapado por capas de relleno (cascotes, tosca y escombro), de sedimentos depositados por el Río de la Plata y de arena.

Barela confirmó que el público podrá visitar la exposición de la colección de los objetos extraídos del barco, pero no el pecio, que permanecerá enterrado. "Es el hallazgo en seco más completo que en esta zona y hay que protegerlo", enfatizó.

 

Fuente: 

Diario La Nación 19/1/2010

Informacion Adicional: 

Para leer recopilación de artículos periodísticos del hallazgo del galeón, ver carpeta de "Casos".

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