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A 50 años del tiroteo que tiñó de sangre unaconfitería de Avellaneda

El 13 de mayo de 1966 se enfrentaron dos facciones sindicales en La Real, en Avenida Mitre y Sarmiento, donde fueron asesinados tres gremialistas. En tan sólo un instante, una andanada de disparos cambiaron la historia del sindicalismo en Argentina. Ayer se cumplieron 50 años de la masacre que ocurrió en la confitería La Real de Avellaneda. Allí, cerca de la medianoche del 13 de mayo de 1966 se enfrentaron dos grupos gremialistas rivales y el saldo fue fatal: Rosendo García, Domingo Blajaquis y Juan Zalazar fueron asesinados.

En esos años el país era otro. Lo marcaban los desmesurados aumentos de los alimentos, el gran déficit presupuestario, el crecimiento electoral de las fuerzas peronistas y las ansias de lucha de la CGT. “El Gobierno radical de Illia estaba muy débil, en crisis. El peronismo lo combatía con mucha fuerza, sumado a que el golpe de estado de Onganía ya estaba en marcha”, explica el historiador y vecino de Avellaneda, Enrique Arrosagaray. El movimiento obrero se encontraba dividido: por un lado el grupo de las “62 Organizaciones” liderado por el metalúrgico Augusto Vandor; y por el otro los sindicalistas de la agrupación “De Pie Junto a Perón”, que apoyaban a José Alonso.
 
La tensión entre las facciones era cada vez más fuerte y llegó a su punto máximo el viernes 13. Cerca de las nueve de la noche Blajaquis, junto con Juan Zalazar, Francisco Alonso, los hermanos Villaflor y Francisco Granato (todos hombres de la “Acción Revolucionaria Peronista” (ARP), entraron a “La Real”, ubicada en la Avenida Mitre y Sarmiento, donde hoy está el restorán “Pertutti”, para comer pizza y beber moscato. A pocos metros de distancia, sindicalistas y legisladores se reunirían en el Roma. Vandor y su gente estaban invitados al encuentro pero decidieron hacer tiempo en “La Real”. Así fue como ingresaron en el bar y se sentaron en el sector familiar. Entre los compañeros de Vandor se encontraba Rosendo García, quien era el secretario general de la UOM de Avellaneda.
 
Son muchas y variadas las versiones sobre lo que sucedió esa noche. Quizás fueron los cruces de miradas o el “apretón” que sufrió en el baño uno de los integrantes del grupo de Blajaquis, lo que hizo que todo estallara en insultos, primero, y disparos después.
 
El final fue sangriento: Blajaquis, Zalazar y Rosendo murieron en el hecho. “Luego empezó una persecución política al grupo de la ARP y a Blajaquis, porque decían que había sucedido un tiroteo entre ambos bandos, y el grupo de Domingo no estaba armado. Tuvieron que vivir en la clandestinidad, escondidos, porque sabían que venían por ellos. Con el tiempo todo se fue apagando y los crímenes quedaron impunes”, señala Arrosagaray.
 
El periodista Rodolfo Walsh realizó una de las investigaciones más completas sobre lo sucedido ese día. En su obra “¿Quién mató a Rosendo?” presenta a Augusto Vandor como responsable del homicidio de García. Allí analiza cómo la Justicia, la Policía y algunos medios actuaron para encubrir los acontecimientos. A pesar de las investigaciones y los testigos que hablaron, la alianza entre Vandor y Onganía hizo que la causa se perdiera y el hecho nunca fuera resuelto.
Fuente: 

Diario Clarín Zonal 14/5/2016

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